sábado, 14 de febrero de 2015

El Salvador: La Posguerra y el  XXIII aniversario de los Acuerdos de Paz
Rudis Yilmar Flores[1]
Correo electrónico: ryflores.ues@gmail.com

El debate de la transición de posguerra en El Salvador continua abierto, veintitrés  años de iniciado este proceso. Uno de los aspectos cruciales de la discusión es la dimensión democrática de esta transición, en todo caso se pensó que si se daba esta transición, esta debía ser necesariamente democrática, pero la realidad demostró que no se trataba de algo mecánico que nos conduciría a un régimen de estas dimensiones.
Un elemento clave en la discusión y en el discurso sigue siendo que los acuerdos de paz pusieron fin al conflicto armado que generaron cambios en las viejas estructuras del Estado y se crearon nuevas instituciones. Ejemplo de ello fue la desaparición de los cuerpos represivos de seguridad como la Guardia Nacional, Policía de Hacienda, Policía Nacional, los batallones de reacción inmediata, la reducción del ejército, la creación de una nueva doctrina militar y surgieron la Nueva Policía Nacional Civil, El Consejo Nacional de la Judicatura, el Tribunal Supremo Electoral, el Foro Económico Social que en los sucesivos gobiernos de derecha lo desaparecieron y un elemento importante fue la conversión del ejército guerrillero en una institución política que ganó las elecciones presidenciales en marzo del 2009.
Si estos cambios son importantes, no fueron suficientes para rebasar las causas que generaron el conflicto armado que género más de 70 mil muertos y 100 mil desaparecidos, el tema económico social sigue siendo el indicador que mide el nivel de democratización que vive el país y la falta de concertación en grandes temas como la reducción de la pobreza.
Hay  un elemento que adquiere gran trascendencia y que el  proceso de transición democrática no ha logrado resolver es el problema de la exclusión social, la mala distribución de la riqueza, la falta de empleo, de una vivienda digna, educación y que en los últimos años ha provocado un auge mayor  de la violencia en sus distintas manifestaciones en el seno de un orden social que le da la espalda a la gran mayoría  de la población en sus propios intereses.
En cierto modo, El Salvador en los últimos tiempos debió perder la brújula en el tema del cumplimiento de los  acuerdos de paz, ya que estos fueron suscritos como un requisito imprescindible para avanzar en los nuevos propósitos de la democratización social y política del país, pero a estas alturas existe un déficit en su cumplimiento según lo pactado en Chapultepec y Nueva York.
La realidad de los salvadoreños se volvió muy compleja ya que las necesidades más sentidas de la población no se logran resolver, esto necesariamente conduce a los sectores populares a una lucha permanente por la reivindicación de sus derechos y la respuesta de manera inmediata de los últimos gobiernos de derecha ha sido la criminalización de los movimientos sociales a partir de la creación de nuevas leyes como la ley antiterrorista y los planes mano dura y súper mano dura y el surgimiento de los juzgados especializados o “blindados” como las nuevas formas de represión del estado.
La presencia del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas el pasado 16 de enero fecha en que se cumplió el veintitrés aniversario de los Acuerdos de Paz expresa claramente que el país sigue enfrentando  los grandes problemas estructurales que generaron el conflicto armado, en su discurso expresó los enormes desafíos en los temas de inseguridad ciudadana, la exclusión social y la falta de oportunidades que impiden que muchos salvadoreños cosechen los beneficios que trae la paz. Es necesario el fortalecimiento de las instituciones incluyentes y la creación de mecanismos que acerquen las voces de los grupos vulnerables a la toma de decisiones incluyendo  a los más desposeídos, a los pueblos indígenas, mujeres y hombres, es necesario seguir afrontando los viejos desafíos, como equilibrar las tensiones entre la paz y la justicia, entre los intereses de los que tienen poder y los de la población en general, entre las urgencias cortoplacistas y la sostenibilidad a largo plazo.
Por su parte el presidente Salvador Sánchez Cerén considera necesario la profundización de la cultura democrática de los mecanismos de transparencia de las instituciones y el permanente combate contra la corrupción ampliando los mecanismos de participación ciudadana  con la inclusión de los pueblos originarios y más  de tres millones de compatriotas que viven en el exterior. Reconoce los grandes problemas de la violencia e inseguridad y la cantidad de homicidios de hombres mujeres y niños que a diario se cometen y los retos para alcanzar la paz y la tranquilidad que desean las familias. El conflicto que hoy nos desafía es la criminalidad  generada por el narcotráfico, su conexión con las pandillas y la extorción.
La tarea de la construcción de la democracia es una tarea pendiente de los acuerdos de paz y retoma mayor auge con el gane electoral de la izquierda  el 15 de marzo de 2009, y en 2014 representada por el F.M.L.N, por considerarse como el triunfo del pueblo y donde el estado de privilegios de que gozaba la derecha tienden a desaparecer y el nuevo gobierno debe seguir contemplando en la agenda el trato preferencial por los pobres.
No cabe duda, existe una deuda histórica con el pueblo salvadoreño y su democracia, ahora se le presentan nuevos escenarios y nuevas formas de lucha ante la nueva realidad que vive el país y el mundo, aun cuando la izquierda gobierne es necesario romper los viejos esquemas de dominación y de explotación de la clase empresarial   que hoy en día siguen vigentes y que se niegan a aceptar que el mundo cambio.






[1] Profesor Investigador de la Universidad de El Salvador, Facultad Multidisciplinaria Orienta (San Miguel) Miembro del Comité Directivo de la Asociación Latinoamericana de Sociología, Secretario de la Directiva de la Asociación Centroamericana de Sociología , Miembro de la Asociación  Salvadoreña de Sociología.

viernes, 2 de enero de 2015

EL SALVADOR: PETROCARIBE, UNA MIRADA A LA INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA
Rudis Yilmar Flores Hernández
Sociólogo, Profesor de la Universidad de
El Salvador, San Miguel, C.A
 
Después del triunfo del FMLN en las elecciones presidenciales del 2009 en materia económica y de inversión  el país experimento  un giro estratégico, se abrieron nuevos horizontes en materia de  relaciones comerciales que incomodan constantemente los intereses de la derecha empresarial.
El surgimiento del ALBA como contraposición al fallido esfuerzo de los gringos de crear un  Área de Libre Comercio para las Américas, genera expectativas para la mayoría de los países latinoamericanos en una nueva era de relaciones comerciales, de respeto mutuo entre los pueblos y en materia de cooperación  económica y social.
A pesar que El Salvador no es miembro permanente de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América  (ALBA)  y por la importancia de las relaciones sostenidas  entre el recordado presidente Chávez  y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN),  dieron  como resultado programas como la Misión  Milagro que ha contribuido a que más de  seis mil salvadoreños  fueran operados de problemas de la vista de manera gratuita en la República Bolivariana, el recibimiento de ayuda en caso de desastres naturales y el convenio de exportación de  crudo a través de ALBAPETROLEOS con precios preferenciales. Alba Petróleos de El Salvador  es la síntesis del nuevo concepto de cooperación entre los pueblos, enmarcada en El ALBA y PETROCARIBE. En él concurren la visión de futuro del Estado venezolano en Concreción de los sueños de Bolívar y Martí por la integración y la Unidad de América Latina.
A partir de  febrero de 2012 se impulsa Alba Alimentos de El Salvador que es un proyecto  con el objetivo de beneficiar a los agricultores, a través de financiamiento, insumos y comercialización. La empresa tiene el objetivo de reactivar 100 mil manzanas de tierra a escala nacional.
Alba Alimentos se convierte en  ayuda a los campesinos salvadoreños, y con una  proyección de  reactivar la agricultura, la cual fue lacerada y esterilizada por el partido ARENA. El programa de Alba Alimentos consiste en la entrega de semilla, agroquímicos, entre los que podemos mencionar  el sulfato un agroquímico tan vital para el cultivo del maíz y del frijol. Este programa es canalizado a través del FMLN con la ayuda del Gobierno Bolivariano de Venezuela. Con este proyecto se está logrando que  el campesino pueda sembrar la tierra y elevar los niveles de productividad.
La cooperación de países como Venezuela permite el desarrollo e intercambio entre  los pueblos de nuestra América, y la alternativa de consolidar un modelo alternativo de desarrollo que tenga como base al ser humano y la preservación de los recursos naturales para las sostenibilidad de las futuras generaciones.
Durante el 2013, un año preelectoral de cara a las elecciones presidenciales  del 2014 la Asociación de la Empresa Privada y su instrumento político ARENA  desataron una campaña contra ALBA negocios, acusándola de competencia desleal por los precios preferenciales que tiene por ejemplo los frijoles y el maíz para los pobres, contradiciéndose con las reglas del libre mercado que ellos mismos impusieron con el modelo neoliberal.
Ahora no se trata de si  le gusta o no a la empresa y si acusa a ALBA de lavado de dinero o si atenta contra los intereses de los monopolios o las transnacionales, el país  entró en una nueva fase donde la población comienza a madurar  sobre los beneficios que este tipo de inversión le genera, lo manifiestan los pequeños productores que le venden sus cosechas a ALBA alimentos, que tienen mayor remuneración económica y las posibilidades de mayor inversión en la reactivación de la agricultura desaparecida en los 20 años de gobiernos de ARENA.
El pasado 1 de junio de 2014 asumió la presidencia del país, Salvador Sánchez Cerén, elegido para  el periodo 2014-2019 y como primera medida solicito formalmente el ingreso de El Salvador a Petro Caribe, sistema promovido por el presidente  Nicolás Maduro.
La adhesión a Petro Caribe representa una nueva visión estratégica en la redirección de las relaciones del país con el sur, se busca la erradicación del hambre y la pobreza así como la cooperación multilateral en la óptica unionista y los principios de solidaridad y cooperación, con un acceso confiable a las fuentes de energía.

Para El Salvador representa el abastecimiento de recursos energéticos mediante una vía equitativa y justa, lo cual conlleva a un ahorro en la factura petrolera con facilidades de pago permitiendo destinar recursos para el financiamiento de los programas sociales, inversión en el desarrollo económico y social, fomento del empleo, educación, deporte entre otros y fomentara las exportaciones de los pequeños productores. Entre otras cosas también se plantea la construcción de una fábrica de arroz, la construcción y puesta en funcionamiento de una planta de producción de celdas solares y lámparas LED, con esto se busca convertir a al país en proveedor de lo que produzca y posicionándolo como un país productor en América latina.

El Salvador: La Lucha de los Movimientos Sociales por el Derecho al Agua

Profesor Investigador: Rudis Yilmar Flores
Universidad de El Salvador


Una de las principales fuentes de vida en el planeta hoy en día sigue siendo objeto de discusión y de una amplia lucha de los movimientos sociales por el derecho al agua, la consagración como un derecho humano, bien público y  recurso vital continua siendo la bandera de lucha en el siglo XXI. Esta lucha está estrechamente vinculada con la implementación de políticas económicas, comerciales, medioambientales, sociales que reducen la posibilidad del acceso, anteponiendo su valor como mercancía y la inserción de este recurso en las políticas privatizadoras impulsadas por el modelo neoliberal implementado desde la última década del siglo XX en la mayoría de países de América Latina.
En las múltiples cumbres y conferencias organizadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se discute ampliamente sobre la necesidad del acceso al agua por la mayor parte de la población y se argumenta como un elemento indispensable para la existencia humana el acceso como un factor determinante para superar los viejos y endémicos problemas del capitalismo como son el hambre, la pobreza que conlleven a  tener una vida digna haciendo énfasis en el derecho al agua como fundamental. Sin embargo es importante destacar que la mayoría de gobiernos contrario a lo discutido en las cumbres estimulan  los procesos de privatización de los recursos hídricos por las corporaciones transnacionales y las presiones del Consejo Mundial del agua, del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional  que empujan a la  comercialización del agua vulnerando el derecho al medio ambiente, la salud la soberanía, la economía y la dignidad de los pueblos.
En la declaración de San Salvador por la defensa y el derecho al agua en el año 2003 las organizaciones y movimientos sociales de varios países de América latina dejaron constancia del total rechazo a los procesos de privatización de los recursos hídricos y servicios públicos en los países de la región así como también la denuncia de estos procesos  financiados  y facilitados por corporaciones transnacionales, organismos financieros internacionales, organismos multilaterales de  comercio y los gobiernos nacionales.
En el caso de El Salvador es válido destacar que en los últimos tiempos se agrava el tema de las aguas contaminadas y la poca existencia del líquido potable para abastecer a la población salvadoreña.  Xenia Marroquín, integrante del Foro del Agua, expresa que a pesar que el agua es un bien común está siendo explotada con fines lucrativos, lo cual violentaría el derecho humano al agua. Por tal razón le exigen al presidente  de la republica de manera particular, que incida y promueva ante la Asamblea Legislativa para que se agilicen la aprobación de la ley del agua  
Uno de los movimientos por la reivindicación del derecho al agua es la Mesa de Coordinación del   Foro del Agua que aglutina a casi una veintena de organizaciones entre ellas: Asociación Unida por el Agua y la Agricultura, Asociación de Consumidores de Ilopango. Asociación de sistemas autónomos de Agua Potable y Saneamiento, Asociación Madre Cría, Asesoría a Programas y Proyectos de Desarrollo, Centro para la Defensa del  Consumidor. Etc.
Desde el 2006, el movimiento social ha elaborado dos versiones de la propuesta Ley de Aguas, junto con los legisladores del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ninguna de las cuales ha conseguido el apoyo necesario para ser aprobada. La versión actual del proyecto de ley fue presentada por el Ministerio de Medio Ambiente, y se enfrenta a un asalto coordinado. Al mismo tiempo que la derecha lucha por incluir mecanismos de privatización en la legislación de dicho Ministerio, esas mismas fuerzas están presionando para reformar la legislación de privatización conocida como Ley de Asocio Público–Privado (APP), respaldada por los Estados Unidos, a fin de  incluir la administración del agua entre los sectores públicos abiertos a los contratos privados. Tanto el sector privado salvadoreño como el gobierno de EE.UU. tienen interés en liquidar la legislación que impide la privatización, en la medida en que hay cerca de 50 proyectos de agua presentados como parte del fondo de ayuda al desarrollo de la Corporación del Reto del Milenio (MCC), proyectos que habrán de ser otorgados a empresas privadas. Son los mismos fondos que la Embajadora de EE.UU., Mari Carmen Aponte condiciona a la aprobación previa de la Ley APP.
La ley general de aguas propuesta por el Órgano Ejecutivo al congreso tiene en su contenido medidas para  proteger los recursos hídricos del país y una distribución del agua potable de forma equitativa entre la población, como se lee en la iniciativa. Por ejemplo, si los diputados lo aprueban, el agua sería declarada como un “bien nacional de uso público, inalienable, imprescriptible e inembargable”.
La lucha por el derecho al agua se libra en diferentes campos desde el nacional e internacional, político, económico y social. El Foro del Agua, es una coalición que cuenta con una vasta y diversa membresía entre los movimientos sociales, participan intensamente los comités comunitarios del agua, sindicalistas de los servicios públicos del agua, organizaciones de la Mesa Nacional Frente a la Minería Metálica, grupos de estudiantes de la Universidad Nacional y una serie de organizaciones sin fines de lucro que bloquean constantemente  el tráfico en las principales vías de la ciudades, cantando “¡El agua es un derecho! ¡No es mercancía!”.

Frente a las  amenazas de privatización del agua, una legislación que garantice la gestión pública del precioso recurso es más importante que nunca, se necesita una ley que promueva el derecho humano al agua y, sobre todo, que evite el paso a pocas manos de este vital líquido, de modo que la ANEP, la Asociación Nacional de Empresas Privada  o las transnacionales no nos roben nuestra agua ya que  el agua debe seguir siendo un bien público.

martes, 21 de octubre de 2014

El Salvador: El Chikungunya una epidemia que sobrepasa la capacidad del Ministerio de Salud Publica
Rudis Yilmar Flores Hernández
Sociólogo, Profesor de la Universidad de
El Salvador, San Miguel, C.A
Según la Organización Panamericana de la Salud, el Chikungunya es un virus, cuyo significado deriva de una palabra en Makonde, que también es el idioma de un grupo étnico que reside en el sudeste de Tanzania  y al norte de Mozambique, cuyo significado describe la apariencia inclinada de las personas que padecen las características y dolorosa artralgia, se produjeron en el siglo pasado brotes en África y Asía que afectaron a comunidades pequeñas y rurales, años posteriores dicho fenómeno continuó con su onda expansiva es así que para el 2009 se detectaron más de medio millón de casos en las costas de Kenia y otras islas del océano indico. Para el 2010 los efectos se hacían sentir en la India, Italia, Francia y Estados Unidos.
La fiebre chikungunya se caracteriza por la aparición súbita de fiebre, generalmente acompañada de dolores articulares. Otros signos y síntomas frecuentes son: dolores musculares, dolores de cabeza, náuseas, cansancio y erupciones cutáneas. Los dolores articulares suelen ser muy debilitantes, pero generalmente desaparecen en pocos días. La mayoría de los pacientes se recuperan completamente, pero en algunos casos los dolores articulares pueden durar varios meses, o incluso años. Se han descrito casos ocasionales con complicaciones oculares, neurológicas y cardiacas, y también con molestias gastrointestinales.
En su fase aguda produce fiebre que puede ser intensa entre 39° y 40° C, poliartralgias que consiste en dolor intenso en las articulaciones, dolor de espalda, conjuntivitis, vómitos, adenopatías supraclaviculares, nausea. Las complicaciones graves no son frecuentes, pero en personas mayores la enfermedad puede contribuir a la muerte. A menudo los pacientes solo tienen síntomas leves y la infección puede pasar inadvertida o diagnosticarse erróneamente como dengue en zonas donde este es frecuente.
Según la OMS el virus se transmite de una persona a otras por la picadura de mosquitos hembra infectados. Generalmente los mosquitos implicados son Aedes aegypti y Aedes albopictus dos especies que también pueden transmitir otros virus, entre ellos el del dengue. Estos mosquitos suelen picar durante todo el periodo diurno, aunque su actividad puede ser máxima al principio de la mañana y al final de la tarde. Ambas especies pican al aire libre, pero Aedes. Aegypti también puede hacerlo en ambientes interiores.
La fiebre del Chikungunya es una enfermedad endémica en países del sudeste Asiá, África y Oceanía, emergente para la región de las Américas y desde febrero del  2014 introducida a República Dominicana donde se estima que más de 60 mil personas padecen el virus transmitido por  el vector Aedes aegypti
En lo que va del 2014 El Salvador se convirtió en el primer país de Centroamérica de reportar casos del virus, este apareció en el cantón Zapote Abajo del municipio de Ayutuxtepeque, departamento de San Salvador, propagándose  a  los catorce departamentos del  país y aumentando de manera vertiginosa el número de víctimas afectadas, en lo que va de mayo a octubre se reportan oficialmente  según  datos del Ministerios de Salud (MINSAL) y Protección Civil 54,128 casos, aunque hay que reconocer que extraoficialmente existe un subregistro de información debido a que hay una cantidad de pacientes que adolecen  la enfermedad y no consultan al Sistema de Salud, los pacientes están tratando la enfermedad desde sus  propios medios, esto dificulta contar con un diagnostico que revele datos estadísticos reales sobre el número de casos hasta la fecha.
La propagación del Chikungunya encontró en El Salvador tierra fértil, permanentemente este país presenta un número considerable de casos de  dengue, las zonas urbano marginales  representan el mayor porcentaje de casos, debido a las condiciones de vida de la población, carentes de servicios como agua potable, alcantarillas, servicio de tren de aseo y por consecuencia el mismo nivel cultural  y la falta de conciencia de la población en asumir  las recomendaciones emanadas del  Ministerio de Salud. Es así que el mismo mosquito que transmite el dengue es el transmisor del Chikungunya.
Es importante destacar que al darle seguimiento mediante observación de casos en familiares o vecinos el  virus comenzó a mutar  y se expresa desde distintas manifestaciones, en algunos se manifiesta con fiebres, y dolores en las articulaciones y en personas que padecen de artritis o reumatismo las consecuencias son más dolorosas prolongándoles los padecimientos  y en otras que tienen su salud comprometida con diferentes padecimientos esto les conlleva a la muerte,  hay pacientes que experimentan la fase aguda los primeros siete días, y en otros puede pasar un mes o permanecer por varios meses con dolores a partir de su estado de salud.
El Ministerio de Salud dentro de algunas recomendaciones está planteando que los enfermos contagiados con el virus deben descansar de preferencia usando un mosquitero porque se convierten en transmisores, hidratación con suero, agua abundante y solo suministrar acetaminofén, en el caso de niños, adultos requiere de cuidado especial y no descuidar la hidratación, también es conveniente eliminar los criaderos de zancudos, para  este caso la población salvadoreña tiene muy poca colaboración, usar ropas largas y repelentes.
Este país presenta grandes problemas como la violencia que experimenta una taza de homicidios muy alta entre ocho y diez diarios, vulnerable frente a fenómenos naturales y en este caso el Chikungunya escapa de las manos del Sistema de Salud Publica pese a todos los esfuerzos realizados, no logramos superar el dengue y este problema empeora las condiciones de salud del pueblo salvadoreño, no existen los fondos suficientes para enfrentar este tipo enfermedades, el  personal de salud se vuelve insuficiente para desarrollar las tareas de control de vectores y hace falta combustible y máquinas para una fumigación permanente.
Muchos consideran que el Chikungunya llegó para quedarse al igual que el dengue y otro tipo de enfermedades como las cardiorrespiratorias; frente a este nuevo desafío del MINSAL es importante avanzar en los procesos educativos de la población para la toma de conciencia de los peligros que corren los miembros de la familia al no acatar medidas de seguida que ayuden a reducir los focos de infección que la población tiene en sus propios hogares.



miércoles, 13 de agosto de 2014

El Canal de Nicaragua: Una Mirada al Mundo Multipolar
Rudis Yilmar Flores Hernández
Sociólogo, Profesor de la Universidad de
El Salvador, San Miguel, C.A
Recientemente se desarrolló la cumbre de los BRICS en Fortaleza, Brasil, acontecimiento que marca por un lado un impulso importante en la nueva configuración  geopolítica en un mundo latinoamericano marcado por una tradición de lucha, que hoy en día se  acerca a estrechar sus lazos con  el gigante asiático, China  y Rusia que con la  reciente  visita de Vladimir Putin y de su presidente a Latinoamérica y el Caribe  expresa con claridad  la nueva realidad  política económica y social de relaciones de cooperación y respeto mutuo en  un claro revés a la política intervencionista y guerrerista de los Estados Unidos que promueve a través de su política exterior procesos de saqueo y de sometimiento mediante el impulso de la   militarización bajo un errado concepto de seguridad nacional en su lucha contra del terrorismo, pandillas y el narcotráfico.
Cabe destacar que bajo la crisis del capitalismo mundial países como China, Rusia mantuvieron a flote la economía mundial,  inyectaron un fuerte apoyo al crecimiento de las economías suramericanas,  que con la llegada del presidente Chávez al poder en 1999, en Venezuela se produjo una mirada de América Latina que rompió los paradigmas en  las relaciones de saqueo y dominación manejadas durante muchos años  por la dominación norteamericana  poniendo en la agenda  la discusión en amplios sectores académicos y políticos de un mundo unipolar a un mundo multipolar.
Un hecho que causa pudor en la administración Obama es el acuerdo de construcción del canal interoceánico  entre China y Nicaragua, inclusive con la participación de Rusia, contando con la aprobación en el 2012, por la Asamblea Nacional de Nicaragua, donde se aprobó la ley que autoriza la construcción del megaproyecto que se espera arranque en diciembre de 2014 y concluiría en el 2019, esperando que tenga la capacidad de captar millones de toneladas de carga y afectando positivamente la región de América Central por las sinergia que tiene dicho proyecto.
La construcción del canal interoceánico en Nicaragua es una vieja aspiración que data de siglos pasados, inclusive Estados Unidos realizó estudios en el siglo XIX con la visión de unir el océano atlántico con el pacifico; hoy en día emerge como una obra para beneficio mundial y que será el punto de partida para el despegue de la economía nicaragüense
En el marco de estrechar las relaciones con el gigante asiático el presidente de Nicaragua  le apuesta a construir un canal interoceánico  que les permita salir de la pobreza e un corto plazo, en un primer momento sostiene que la construcción promoverá el empleo  para los nacionales y de ser posible para trabajadores centroamericanos ya que contemplará pistas aéreas, ferrocarril  ya que  por medio de los oleoductos cruzara el petróleo del mar del caribe al mar del pacifico.
El presidente Ortega sostiene que el megaproyecto será estratégico ya que permitirá afianzar el desarrollo con justicia social dejando atrás procesos de sometimiento como hasta hoy en día lo ha tenido el canal de Panamá donde los norteamericanos convirtieron a ese país en una base militar  que en el pasado entrenó a militares que masacraron a nuestros países, se trata de superar los grandes problemas estructurales como la pobreza, la miseria, la ignorancia, proyectándose  en una economía emergente, teniendo incidencia en los demás países de la región.
Nicaragua al ser considerado como el segundo país más pobre de américa  abre la vía del desarrollo económico y social  ya que  no solo se verá reflejado en la construcción del canal si no en todos los proyectos como la construcción de carreteras, aeropuerto, zonas de libre comercio y dos puertos uno  ubicado en el pacifico y otro en el atlántico, propiciando mejores condiciones de vida en la población que producto del modelo capitalista neoliberal viven una pobreza estructural que les niega el acceso al buen vivir.
 Bajo esta perspectiva la presencia de China y Rusia en la región debilitara sustancialmente  el control sobre rutas marítimas que Estados Unidos mantiene en las aguas del canal de Panamá, el canal de Gibraltar y de otras rutas comerciales lo cual significa un desafío directo para la administración norteamericana, ya que pone en juego su dominio geopolítico causando un duro golpe a la estrategia de dominación, saqueo y expoliación.


miércoles, 25 de junio de 2014

EL TRIÁNGULO DEL NORTE FRENTE A LOS DESAFÍOS DE LA MIGRACIÓN INFANTIL HACIA LOS ESTADOS UNIDOS

Rudis Yilmar Flores Hernández
Sociólogo, Profesor de la Universidad de
El Salvador, San Miguel, C.A
La Organización Internacional del Trabajo estima que una de cada ocho personas en el mundo son migrantes;  que la juventud representa una alta cuota de esta población  y que entre ellos se encuentran millones de niños menores de 18 años que migran internamente y muchas veces como la realidad de los países  centroamericanos atraviesan fronteras sin sus padres convirtiéndose en  parte del tráfico ilegal de personas.
En la mayoría de los países de esta parte del mundo, es importante analizar los procesos migratorios desde un perspectiva histórica que nos permita trazar una línea de tiempo que nos ayude a entender el fenómeno de la migración infantil que en lo que va del 2014 mantiene un amplio debate entre las autoridades norteamericanas con los presidentes del triángulo del norte  por la cantidad de infantes que son capturados sin sus padres en la travesía hacia territorio norteamericano.
De manera muy particular Honduras, Guatemala, El Salvador experimentan procesos migratorios a gran escala por diferentes razones ya sea por fenómenos naturales o situaciones económicas, políticas y sociales. En el pasado reciente se generaron conflictos armados internos que se prolongaron por muchos años o décadas como la guerra civil de Guatemala, El Salvador donde la población se vio en la obligación de abandonar sus lugares de origen siendo la niñez el sector más vulnerable donde solo había espacio para la guerra y no para la recreación, y la convivencia familiar.
Otro elemento de análisis lo representan los estragos causados por el Neoliberalismo aplicado desde 1989, provocando procesos de privatización  de la mayoría de instituciones del Estado y medidas de reajuste estructural en una clara reducción de las funciones sociales del Estado dedicado únicamente a crear un marco jurídico, político garante de las reglas del libre comercio, profundizando la brecha entre ricos y pobres, estableciendo una nueva doctrina del saqueo total de nuestros pueblos.
La conflictividad, la inseguridad de la región durante los últimos años causada por  la proliferación de las maras o pandillas, el narcotráfico afecta directamente a  los niños que por la ausencia de sus padres muchos terminan involucrados en grupos delincuenciales y al igual que en la guerra civil son el sector más vulnerable; para que muchos sobrevivan  son enviado con traficantes de personas en busca del sueño americano, muchos mueren en el camino  en manos de los carteles de la droga en México, muchos capturados por las patrullas fronterizas quienes enfrentan condiciones muchas veces inhumanas sin poder encontrarse con sus padres y terminan siendo deportados a sus países de origen.
Miles de niños y niñas huyen constantemente de la  pobreza y la violencia en Centroamérica, cruzando solos hacia los Estados Unidos, la mayoría de ellos capturados en el camino hasta enfrentar procesos de deportación, frustrando la posibilidad de reunirse con sus padres, de vivir ahí, de asistir  a la escuela, de poder encontrar un empleo y de una reunificación legal.
En los últimos días el gobierno norteamericano decreto emergencia nacional por la cantidad de niños que ingresa de manera ilegal, según Obama más  en lo que va del año fiscal del 2013 a septiembre del 2014 se habrán detenido 90 mil menores que viajan solos intentando cruzar la frontera con México de manera ilegal.
Algo está claro en todo esto, los niños y niñas siguen siendo los más afectados de las decisiones  que asumen los gobiernos, de la falta de políticas  inclusivas y del impulso de un modelo de desarrollo que resuelva los problemas más sentidos de la población. El flujo migratorio no se detendrá si los estados de la región no asumen su función social y el presidente Obama debe asumir con seriedad y responsabilidad la reforma migratoria prometida desde su primer periodo de gobierno, razón por la cual el voto latino que supera más del  30% lo llevo a la casa blanca.
Ahora no se trata si los Estados Unidos quieren o no resolver el problema migratorio, es una realidad que se les convierte en una bomba de tiempo, podrán construir los muros que quieran, endurecer las leyes migratorias, cazar a los migrantes, exponerse a ser asesinados o secuestrado por los carteles de la droga en México o la venta de órganos humanos, terminar mutilados por viajar en el tren llamado la “vestía” o morir en el desierto pero no detendrán el flujo masivo de personas que huyen de la realidad que afecta directamente a la familia centroamericana.
A pesar que Joe Biden vicepresidente de los Estados Unidos en reunión con los presidentes de Guatemala, El salvador y Honduras la tercera semana de junio, sostuvo que  no habrá trato migratorio especial para los niños detenidos, se intentara apoyar con programas sociales destinados a reducir las posibilidades de emprender un viaje para los menores haciendo ver los traumas y el peligro al que pueden estar expuesto.
Los presidentes concluyeron en la reunión con Biden que la salida a la situación de la crisis humanitaria que se vive con la migración infantil debe ser abordada desde un enfoque humanitario por el alto grado de vulnerabilidad que los niños y niñas presentan, mientras tanto los infantes seguirán enfrentando las condiciones inhumana en los albergues que carecen de un ambiente adecuado  y mientras los Estados Unidos alienten los procesos antidemocráticos y estimulen a los grupos de ultra derecha en toda la región verán florecer nuevos flujos migratorios, al no resolver los problemas estructurales que promueven la migración.






martes, 10 de diciembre de 2013



El Mozote 11 de diciembre de 1981: a 32 años de la masacre de más de mil campesinos en  el salvador, las victimas siguen clamando justicia.
 
 Rudis Yilmar Flores Hernández
Sociólogo de la Universidad de El Salvador

1-      ASCENSO HISTORICO DEL MILITARISMO
En El Salvador la situación de injusticia ha existido durante centenares de años; por siglos la mayoría de la población ha permanecido y aún permanece privada de una alimentación adecuada, atención médica, una vivienda digna, con poco acceso a la educación, empleo y un salario digno para sobrevivir.
Es necesario reconocer que esta injusticia se fundamenta en un proyecto de la clase dominante con licencia para asesinar y reprimir cualquier intento de cambio por parte del pueblo, así como para aplastar toda exigencia de justicia; sin embargo a lo largo de toda la historia este pueblo desarrollo grandes esfuerzos por liberarse de la opresión y de la injusticia, teniendo un costo de decenas de miles de sus mejores hijos entre campesinos, obreros, estudiantes.
La dictadura militar, como forma de Estado, se fundamentó desde 1931, en una alianza entre una fracción ultraderechista de la Fuerza Armada y la oligarquía. En el transcurso de más de medio siglo esta alianza produjo más de 150 mil víctimas producto de la violencia armada directa y cientos de miles a causa del hambre, enfermedades. El golpe de Estado de 1931, propició la instauración del general Maximiliano Hernández Martínez, y el comienzo de una etapa represiva en contra de los líderes y bases del Partido Comunista Salvadoreño, en su mayoría conformado por campesinos y grupos indígenas, culminando con la masacre de 1932.[1]
El rol político de los sindicatos y de los movimientos sociales en el devenir histórico obligó a los gobiernos dictatoriales a establecer nuevos mecanismos de control político, pasando a conformar una dictadura militar orgánica, que con el devenir de los años se apadrinó de los partidos políticos para mantener el control represivo del Estado. En este escenario la oligarquía terrateniente configura un sistema electoral susceptible de controlar en caso de emergencias la Asamblea Legislativa por un solo partido político, no existiendo representación proporcional, y la institucionalidad militar era puesta en función de la preservación del sistema.
En los años 70s, se generó en el país una situacion de intensa conflictividad social y politica, vinculada no solo con el empeoramiento de las condiciones de vida de los sectores populares, si no, la exclusion politica de la que hicieron gala los gobiernos del coronel Arturo Molina y el general Carlos Humberto Romero. Estos militares llegaron al ejecutivo tras fraudes electorales en 1972 y 1977 respectivamente.
Este escenario no resultó ser prometedor para las distintas fuerzas politicas durante la decada de los 70s, inclusive dentro  de las filas castrenses muchos militares se inclinaron por la via militar como factor de cambios y otro sector radical opto por la institucionalizacion, lo que condujo a un golpe militar en 1979 y la instauracion de un grupo de oficiales jovenes y civiles en la junta revolucionaria de gobierno, lo que propició la finalizacion de las dictaduras de caracter organico.
A partir de la década de los años 80, las fuerzas armadas sufrieron una transformación cualitativa. La intervención norteamericana, cuyo objetivo fue preservar su hegemonía en la región, aunque se modificara la forma de dominación y cambiaran algunos autores políticos del bloque de poder en el país, la cúpula militar desplazó a la fracción oligárquica dando espacio a la conformación de un régimen que se caracteriza como dictadura militar contrainsurgente.
El Salvador se convirtió así en un nuevo modelo de dictadura contrarrevolucionaria con enmascaramiento político muy complejo y sofisticado: paso a ser el plan piloto de la estrategia  de guerra de baja intensidad, que combinó tres elementos, la ejecución de un genocidio ( 50 mil muertos y un millón de desplazados entre 1980  y 1981) como factor de contención del movimiento revolucionario; segundo el escalamiento militar de la guerra asumiendo Estados unidos el control total del ejército salvadoreño; una fachada civil para el gobierno, es decir, discurso demagógico, reformas e intentos de reformas, para ganar al pueblo que estaba masacrando. El punto de partida de este nuevo modelo de dictadura fue el pacto entre el partido Demócrata Cristiano y el ejército patrocinado por EEUU, el presidente José Napoleón Duarte y los demócratas cristianos se comprometieron a dar mano libre al ejército y garantizar que la matanza no solo no fuera obstáculo para continuar con la ayuda externa si no que tendía a mejorarse y el gobierno no se vería aislado completamente.[2]
En una acción simultánea, los norteamericanos escalaban la guerra e intervenían en el país; los militares ejecutaban el genocidio y Duarte confundía al mundo. La dictadura militar de nuevo tipo se ponía en marcha: gobierno civil de fachada, sin ningún poder real, el poder en manos de los militares y la soberanía en manos de los norteamericanos que bajo el esquema de guerra de baja intensidad legitimaban el modelo de reformas, procesos electorales viciados, nueva constitución y el juego político limitado, todo esto para darle cobertura al contenido esencial a su plan que fue la acción contrarrevolucionaria justificada en el marco de la supuesta seguridad de los EEUU y poder salvar a su principal aliado la oligarquía terrateniente.
Si comparáramos las dictaduras tradicionales anteriores con los que significó el modelo contrainsurgente a partir del pacto PDC ejército en  enero de 1980, se producen los siguientes datos: durante el periodo del Partido Demócrata Cristiano fueron asesinados más salvadoreños que en todas las dictaduras anteriores, se produce el nivel de empobrecimiento del pueblo más grande de la historia, los niveles de corrupción se profundizan  y se produce una pérdida de la soberanía, superando la dependencia de las dictaduras tradicionales.
El escalamiento de la  confrontación armada se convierte en una alternativa para la política exterior de los gringos, en términos tecnológicos, en El Salvador se utilizó toda la tecnología militar y el armamento que poseían los norteamericanos en ese momento para guerras irregulares ya que por la dimensión de la guerra les resultaba difícil la aplicación de armamento convencional de mayor poder destructivo, los mismos asesores norteamericanos  reconocen en su momento que haber dotado al ejercito de armamento aéreo generó un nivel de dependencia, acomodamiento y debilidad de las Fuerzas Armadas. Se utilizó armamento de infantería más avanzado para guerras irregulares, los aviones cazabombarderos más modernos y apropiados, los helicópteros de transporte y apoyo de combate, los sistemas de comunicación y radio rastreo más sofisticados existentes en Centroamérica, piezas de artillería con el alcance y volumen de fuego adecuado a la dimensión del territorio y teatro de operaciones, con este nivel de equipos militares los EEUU provocaron más de 70 mil muertos, cien mil desaparecidos un millón de desplazados.[3]
La utilización de todo este armamento y contar con un ejército de más de 60 mil hombres y grupos paramilitares llamados defensas civiles, figuro la ejecución de un genocidio a través de sus batallones de reacción inmediata como el Arce, Belloso, Atlacatl, Atonal  y mostraron su incapacidad de derrotar militarmente a un ejército guerrillero que no alcanzaba mas de los 7 mil militantes diseminados en los distintos frentes de guerra y un amplio movimientos de masas que libra su lucha en las calles, fabricas, en el campo.
Durante la década de los años de 1980 se generalizaron los crímenes perpetuados por los escuadrones de la muerte se trataba de estructuras clandestinas de represión, cuyo accionar consistía en el secuestro, tortura y ejecución de sus víctimas. Los escuadrones de la muerte funcionaron en casi todas la unidades militares de la época a través de las secciones de inteligencia; pero se estructuraron en combinación con grupos civiles o fueron impulsados exclusivamente por civiles de poder económico bajo la tolerancia y conveniencia del Estado.

2-      EL MOZOTE: OPERACIÓN RESCATE, TIERRA ARRASADA[4] (se estima que el ejército asesino a más de 1,000 campesinos)
Morazán es un departamento ubicado en el oriente del país, limita al norte con la republica de Honduras, al sur y al oeste con el departamento de San Miguel y al sur y al este con el departamento de la Unión; cuenta con una extensión territorial de 1,447 kilómetros cuadrados.
El cantón el mozote está ubicado en el municipio de Meanguera departamento de Morazán, a tres kilómetros al sudoeste de Arambala, con un pequeño centro municipal que en 1980 tenía 200 habitantes aproximadamente,  constituida como muchas regiones del país en  una zona agrícola con predominancia la agricultura de subsistencia y el henequén que se convertía en una fuente de ingreso durante la temporada seca, extrayendo el mescal para la fabricación de cintas para lazos, hamacas y de bienes ya indicados, las  familias campesinas contaban con bajos niveles de educación, salud y sin posibilidades de una vivienda digna, gran parte de la población durante el fin de año emigraban a otras regiones del país a la recolección del café y a las cortas de algodón. [5]
El mozote y otros cantones y caseríos entraron en los anales de la historia, en diciembre de 1981, la guerra llegó al norte de Morazán. “La ofensiva final” de mediados de enero por parte del movimiento revolucionario en la capital salvadoreña no llevo a un desenlace militar de manera rápida y eso marco un proceso que se convertiría en una guerra popular prolongada que se extendería de la ciudad al campo, consolidando los distintos frentes de guerra, por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. El norte de Morazán fue zona de guerra desde octubre de 1980, muchos campesinos y de manera particular los terratenientes abandonaron el área, trasladándose a las ciudades o a los campos de refugiados en Colomoncagua Honduras.
La masacre del mozote es uno de los ejemplos más brutales de una estrategia militar aberrante, mediante la cual la FAES, se propuso el exterminio de campesinos a través de la perpetración de ejecuciones masivas de pobladores civiles, sin distinción de sus víctimas, fuesen niños, niñas, personas adultas mayores o enfermos. El 10 de diciembre de 1981, en el caserío el Mozote dio inicio un operativo militar con más de 4 mil efectivos militares pertenecientes a cuerpos de seguridad como la Policía Nacional, la Guardia Nacional, Policía de Hacienda, patrullas de defensa civiles y las fuerza elites de la FAES como el batallón Atlacatl, unidades de la Tercera Brigada de Infantería y del Centro de Instrucción de comandos de San Francisco Gotera denominado tierra arrasada, que comprendía el establecimiento de un cerco militar desde muchos kilómetros de distancia en las entradas de las distintas localidades con restricciones precisas de no permitir la entrada de vehículos y personas ajenas a las zonas conflictivas como los periodistas  y a la Cruz Roja Salvadoreña.
El caso del Mozote fue registrado como el proceso más ilustrativo de la estrategia militar genocida propuesta por Washington al igual que otros asesinatos masivos como la masacre del rio Sumpul (Chalatenango 1980) y de Calabozo en San Vicente en 1982, esta última consumada por el coronel Domingo Monterrosa Barrios, quien murió en octubre de 1984 en una emboscada guerrillera.[6]
En una ocasión de la conmemoración de la masacre, Rufina Amaya una de las sobrevivientes relataba la forma de cómo se dieron los acontecimientos, el 11 de diciembre de 1981 llegó una gran cantidad de soldados pertenecientes al Batallón Atlacatl, entraron como a las seis de la tarde y nos encerraron. A otros los sacaron de sus casas y los tendieron en la calle boca abajo, incluso a los niños y les quitaron todo el dinero, los collares, a las siete de la noche nos volvieron a sacar y comenzaron a matar a algunas personas. A las cinco de la mañana pusieron en la plaza una fila de mujeres y otra de hombres, frente a la casa de Alfredo Márquez, así nos tuvieron en la calle hasta las siete.  Los niños lloraban de hambre y de frio, porque no andábamos con que cobijarnos.[7]
Mientras se ejecutaba el genocidio, se desarrollaba una campaña mediática por parte de los medios de comunicación en poder de la clase dominante, radiales, televisivos y escritos como la Prensa Gráfica, El diario de Hoy, difundían al mundo el impacto que estaría teniendo  en ese momento el operativo antiterrorista, y que según los militares buscaba el exterminio de células guerrilleras diseminadas en el norte de Morazán y que en informes preliminares el ejército estaba derrotando militarmente a la guerrilla, ocasionando una gran cantidad de muertos. Estos medios encubrían el asesinato de campesinos y vendían la idea al mundo y a la propia administración Reagan que en poco tiempo lograría acabar con la insurgencia.
Rufina[8] sostiene que a las siete de la mañana aterrizó un helicóptero, frente a la casa de Alfredo Márquez, se apearon un montón de soldados y entraron donde estábamos nosotros, traían unos cuchillos de dos filos y nos señalaban con los fusiles. Entonces encerraron en una ermita a los hombres. Nosotros decíamos que tal vez no nos iban a matar. Como la ermita estaba enfrente veíamos lo que estaban haciendo con los hombres. Ya eran las diez de la mañana. Los tenían maneados y vendados y se paraban sobre ellos: a algunos ya los habían matado a esos los descabezaban y los tiraban al convento. A las doce del mediodía terminaron de matar a todos los hombres y fueron a sacar a las muchachas para llevárselas a los cerros, las madres lloraban. A las cinco de la tarde los soldados terminaron de matar a las mujeres, algunos soldados se resistían a matar los niños, pero las ordenes que traían era de no dejar vivo a nadie, procediendo a la masacre de seres inocentes, los niños gritaban mamá me están matando, me están ahorcando, nos están metiendo el cuchillo. Después de perpetrado la ejecución masiva los soldados pasaron con los matates de tusa de maíz y una candela prendida, y le pusieron fuego a las casas donde estaban los muertos, se oía el llanto de un niño dentro de la fogata, un oficial le dijo a un soldado “anda ve que a ese hijueputa no lo has matado” al ratito se oyeron los balazos.[9]
Sin resistencia alguna, todos estos pobladores hombres, mujeres y niños fueron ejecutados deliberada y sistemáticamente en grupos; primero fueron torturados y ejecutados los hombres, luego las mujeres y por último los niños en el mismo lugar donde se encontraban encerrados. La cifra de muertes aumenta si se toma en cuenta que una buena cantidad no fue identificada por el asesinato de familias completas.
[10]En medio de este operativo militar se registraron masacres en otros cantones y caseríos como el cantón la joya donde se cometieron más de veinte muertes el 12 de diciembre, treinta en el caserío la Ranchería y los Moradores del caserío los Toriles, el día 13, a los pobladores del caserío Jocote Amarillo y del cantón Cerro Pando, más de quinientas víctimas identificadas perecieron en el Mozote y otros caseríos. Muchas más hasta el momento no han sido identificadas. De estas masacres aparte de Rufina Amaya existen otros sobrevivientes y testigos que posteriormente vieron los cadáveres que fueron dejados insepultos. En el caso del mozote fue plenamente comprobada con la exhumación de los cadáveres en 1992.
En enero de 1982 en un reportaje del periódico The Washington Post, titulado Campesinos “Salvadoreños describen asesinatos masivos” se relataba la forma de cómo se desarrollaron los acontecimientos después de un recorrido que la reportera Alma Guillermo Prieto realiza en la zona encontrando los escombros de las casas de adobe y decenas de cuerpos en descomposición entre los escombros a pesar de haber transcurrido un mes del incidente y logra entrevistar por primera vez a Rufina Amaya.
El reportaje de Raymond Bonner para el The New York Time quien logró entrar a la zona conflictiva después de una solicitud hecha al FMLN incorpora datos sobre las primeras estimaciones de los muertos, relatos de sobrevivientes y de imágenes vistas de calaveras carbonizadas y huesos de decenas de cuerpos enterrados bajo techos quemados, vigas y tejas destrozadas. Se registran en ese momento 733 de un listado recabado por los campesinos donde la mayor parte eran niños mujeres y ancianos. Por su parte el FMLN denunciaba a través de Radio Venceremos  pedía a la Cruz Roja Internacional, a la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos y a la prensa internacional para que verificaran el genocidio de más de novecientos  campesinos, pidiendo a estas organizaciones convertirse en los ojos de la conciencia mundial.
Mucha población joven se salvó de  morir por no encontrarse en el lugar ya que por ser periodo de recolección de la producción de café y algodón se encontraban principalmente en el occidente del país y en la zona sur oriental considerada como la región más importante en la producción agrícola.
Bajo las administraciones tanto de la Junta Revolucionaria de Gobierno de (1979-1982), del presidente provisional Álvaro Magaña de (1982-1984), del Presidente José Napoleón
Duarte  (1984-1989) y Félix Alfredo Cristiani (1989-1994), el Estado negó la masacre y  otras que se desarrollaron en otras regiones del país incluyendo el asesinato de seis sacerdotes jesuitas y sus dos ayudantas  en 1989, en ocasión de desarrollar el FMLN una ofensiva militar que demostró el doble poder militar y acelero las condiciones para la firma de los acuerdos de paz.

3-      EL MOZOTE NUNCA MÁS.
En un esfuerzo por esclarecer los hechos y condenar a los responsables de tan abominable crimen el campesino Pedro Chicas Romero, residente de la Joya, quien se había escondido en una cueva en las montañas cercanas a su pueblo mientras los soldados mataban a sus familiares y vecinos, bajó a San Francisco Gotera y presentó una demanda criminal en el Juzgado de primera instancia, acusando al batallón Atlacatl de ser el responsable de la matanza del Mozote y de los pueblos aledaños. El señor Chicas le solicito al Juez Federico Ernesto Portillo que investigara y castigara a los responsables. Entre los primeros testigos que se presentaron a declarar se encontraba Rufina Amaya[11]
El 30 de octubre de 1990, Tutela Legal del Arzobispado presentó una petición a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre la responsabilidad del Estado salvadoreño por la flagrante violación a los derechos Humanos de más de mil campesinos asesinados en la operación rescate conducida por el Teniente Coronel Domingo Monterrosa Barrios.
Un punto de quiebre en la subjetividad de los hechos se produce en 1992, cuando un grupo de antropólogas forenses argentinas comienzan las exhumaciones y después de 35 días de excavar encontraron 143 restos, identificando que fueron sepultados en el mismo momento y asegurando que solo 12 eran adultos y los demás niños menores de 12 años. El informe de balística efectuado en la habitación donde murieron los niños y sus alrededores determino que se encontraron 263 casquillos de balas provenientes de 24 armas diferentes y, de esos disparos efectuados, 240 proyectiles habían impactado en los cuerpos de los niños. Un porcentaje de acierto demasiado alto para una situación de fuego cruzado. Además, los casquillos fueron encontrados solo en dos lugares, cerca de la ventana y de la puerta. Es decir, fueron ametrallados a corta distancia. La única posibilidad es que los niños murieron arrinconados en una esquina de la habitación, mientras les disparaban desde esos dos lugares, porque los únicos impactos de bala que se encontraron estaban en el piso y en el lado interior de las paredes y ninguno en la parte exterior.
La conclusión de los forenses es que los niños no murieron de un enfrentamiento de fuego cruzado sino que fueron fusilados a corta distancia, esto se fundamentó en el hallazgo de proyectiles que después de atravesar a las víctimas se incrustaron en el suelo y no se descartó que más de algún militar por la estatura de los niños se pararan sobre ellos y les dispararan.
Estos hechos desmentían al mundo que no se trataba de un cementerio guerrillero, ni de niños guerrilleros muertos o de población civil que murió producto del fuego cruzado entre soldados y guerrilleros como lo afirmaba el Instituto de Medicina Legal o de una campaña contra el gobierno para un posible recorte de la ayuda norteamericana, se trataba de un genocidio ejecutado por militares,  financiado por los dólares norteamericanos y que quedaron evidenciados en el informe de la Comisión de la Verdad.  
Es importante destacar que en el contexto de los acuerdos de Paz firmados en el Castillo de Chapultepec México, surge la comisión de la verdad para dar seguimiento a las más graves violaciones a los derechos humano cometidos durante el conflicto armado. Dicha comisión se encargó de recibir todas las denuncias que en su mayoría ocurrieron principalmente entre 1980-1981 con la puesta en marcha del plan de contrainsurgencia conducido por Washington que contemplaba la ejecución de civiles que presentaran sospechas de ser parte de las estructuras revolucionarias. El caso de la masacre del Mozote fue registrado como el caso ilustrativo de esta tragedia militar genocida, también fueron documentadas en el informe final los casos del Rio Sumpul (Chalatenango 1980) y del Calabozo (San Vicente 1982), esta ultima perpetrada por el Batallón Atlacatl al mando del Teniente Coronel Domingo Monterrosa.
La comisión dictaminó sobre el patrón de los operativos antiguerrilleros, ejecutaron a campesinos, hombres, mujeres y niños que no habían opuesto ningún nivel de resistencia, simplemente por considerarlos colaboradores de los guerrilleros. El número de ejecuciones denunciadas de individuos y grupos fue tan elevado y muy fundamentado por la comisión que los llevo a descartar toda posibilidad de que se tratara de incidentes aislados o de exceso de los soldados o de sus jefes militares. Todo comprueba que se trato de un patrón de conducta basado en una estrategia deliberada de eliminar o aterrorizar a la población campesina de la zona. La comisión considero también que a pesar de las incesantes denuncias de los campesinos y de organismos defensores de los derechos humanos, no hay evidencia por parte del Estado de desarrollar una profunda investigación, las autoridades se dedicaron a calificar este tipo de denuncias de propaganda calumniosa.[12]  
Entre el 11 y 12 de diciembre de 1981 aproximadamente más de 1000 personas  que habitaban los cantones del Mozote, la Ranchería, Jocote Amarillo, Los Toriles, Cerro Pando    fueron ejecutadas extrajudicialmente por miembros del batallón Atlacatl de la FAES , de las víctimas de la masacre la mitad eran niños y niñas  muchos de ellos de tan solo días y meses de edad, no existe  duda del carácter indiscriminado de  las masacres de la crueldad  con las que fueron perpetradas y de sus duras consecuencias , tampoco existe duda de su planificación previa en las más altas instancias militares, ni sobre la finalidad que perseguía exterminar a la población civil que habitaban en esa zona.
Pasado más de 30 años estas masacres persisten en la impunidad, no existe ningún esclarecimiento judicial ni menos se han identificado, procesado y sancionado a los responsables, las investigaciones permanecen archivadas desde casi veinte años. Tras un sobre seguimiento dictado como consecuencia  de la vigencia de la Ley de Amnistía general, mal llamada  para la consolidación de la Paz, al día de hoy esta ley sigue siendo la principal fuente de impunidad que impide la obtención de justicia por estas masacres y por otras graves violaciones a los derechos humanos cometidos durante el conflicto armado.
El Estado negó los hechos por décadas, sin embargo en respuesta a las peticiones hechas por Tutela Legal del Arzobispado y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), la Corte Interamericana de justicia en el periodo 45 de sesiones extraordinarias desarrollada en Guayaquil Ecuador, desarrollo el 23 de abril de 2012 la audiencia orientada a esclarecer las responsabilidades del Estado salvadoreño en esta masacre, que cobró la vida de infantes, mujeres y personas de la tercera edad. Durante la mañana en   de la audiencia Dorila Márquez en su testimonio relato sobre el operativo tan inesperado la poca responsabilidad de Estado hasta la fecha en brindarles asistencia médica y su mayor deseo de justicia, María del Rosario López quien describe como entro el ejército y fueron asesinados 22 miembros de su familia y debió huir a los cerros vecinos, donde vivió oculta por seis años, sus familiares fueron enterrados en el patio de su casa siete días después que el ejército abandono las zona y Margarita Chicas que por su parte narra cómo mataron a su esposo, y relato la forma de cómo se dio la ejecución, los militares preguntaban a los campesinos como les gustaría morir, sentados  o parados.
Cuando las victimas dicen “el mozote nunca más” se remite a que haya justicia, ellos plantean que no quieren venganza, no tenemos odio, lo que deseamos es que esto no vuelva a ocurrir y queremos la verdad para que los individuos y las sociedad salvadoreña puedan empezar a reconstruir su tejido social y la creación de una política integral de reparaciones en el que se puedan reparar a todas las víctimas, es indispensable el cumplimiento de las recomendaciones de la comisión de la verdad. Es necesario comenzar a dar visibilidad a las victimas creando una institucionalidad de política integral de reparación que conlleve a una atención psicosocial, un proceso reparador que les dignifique.
En enero de 2012, en el marco de la celebración del XX aniversario de los acuerdos de Paz y a 31 años de la masacre el presidente Mauricio Funes quien llegó al ejecutivo a través del frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), un partido de Izquierda y tras reconocer los hechos, realizo   un acto público en el cantón el Mozote donde aprovecho para pedir perdón en nombre del Estado salvadoreño por la masacre. Este gobierno es el único desde que se cometieron los crímenes en aceptar su responsabilidad, al ser la Fuerza Armada una Institución Estatal y responsable de la ejecución y represión contra civiles en el marco del conflicto armado.
Funes pidió perdón, reconoció la matanza y dictamino que era el inicio del camino hacia  la justicia, en virtud de esto resolvió instruir como comandante general de las Fuerzas Armadas a una revisión a la luz  de aceptar la culpabilidad del papel histórico de la FAES y ordena no seguir desarrollando culto por a personajes como el Coronel  Monterrosa con cuyo nombre se identifica la Tercera Brigada de Infantería con sede en la ciudad de San Miguel y a otros militares que estuvieron muy vinculados a graves violaciones a los derechos humanos.
Ante la Corte Interamericana de Justicia la delegación del Estado Salvadoreño no intervino en ningún momento para interrogar a las tres testigos, una vez concluido los testimonios reconocen la dignidad y valentía de ellas. Declaran que del Estado considera el contenido de sus deposiciones como la verdad de lo ocurrido y trae a cuenta que su aceptación de responsabilidad conlleva al pedido de perdón por el daño inconmensurable por los hechos perpetrados por agentes estatales con tanta crueldad. El pedido de perdón hecho por la comisión gubernamental es extensivo tanto a las testigos como a las víctimas, y familiares sobrevivientes de estas masacres.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

AMAYA, Rufina, MARK Danner  y HENRIQUEZ Consalvi Carlos:   Luciérnagas en el Mozote El Salvador, Editorial Museo de la Palabra y la Imagen Novena Edición 2011.

BINFORD LEIGH: El Mozote Vidas Y Memorias. UCA Editoriales S/P

RESISTENCIA SALVADOREÑA: Boletín Venceremos, Documento de la Resistencia  Salvadoreña. 1986 “Los Sectores Populares, tienen su opción, la opción de la Democracia, por el fin del militarismo, la opción Popular Democrática y Revolucionaria”

RESISTENCIA SALVADOREÑA: Documento de la Resistencia Salvadoreña, de  circulación interna, 1987, “Insurrección Popular: Deseo o Realidad de la Lucha Social”.

RESISTENCIA SALVADOREÑA: Boletín “Venceremos”  del Frente Farabundo Martí para la  Liberación Nacional, La Impunidad de la Fuerza Armada y la Desmilitarización del País 1990.

RESISTENCIA SALVADOREÑA: Boletín “Venceremos”  del Frente Farabundo Martí para la  Liberación Nacional, Historia de la Lucha Armada en El salvador.

TUTELA LEGAL DEL ARZOVISPADO DE SAN SALVADOR, EL SALVADOR: Informe de la masacre del Mozote presentado en 1991.

YAÑEZ Sol. Dra. En Psicóloga Social,  Entrevista realizada en el Mozote el 26 de mayo de 2012 a la 1:30 de la tarde  en la presentación de los avances del caso ante la Corte Interamericana de Justicia,





[1] Boletín Venceremos, Documento de la Resistencia Salvadoreña. 1986 “ Los Sectores Populares , tienen su opción , la opción de la Democracia, por el fin del militarismo, la opción Popular Democrática y Revolucionaria”
[2] Documento de la Resistencia Salvadoreña, de circulación interna, 1987, “Insurrección Popular: Deseo o Realidad de la Lucha Social”.
[3]  Documento de la Resistencia Salvadoreña, Óp. Cit
[4] Este tipo de operativos militares eran desarrollados por el ejército en las zonas rurales y tenían como objetivo exterminar a la población, consistía en asesinar a todo ser viviente, hombres, mujeres, niños, incluyendo gallinas, perros, cerdos, ganado y destruir todo vestigio de construcción, el objetivo era quitarle el “agua al pez” como lo reconocen los militares.
[5] Binford,  Leihg, El Mozote  “vidas y Memorias” Editoriales Universidad Centroamericana (UCA). Págs. 171
[6] Con la muerte de Monterrosa y de siete oficiales más se quiebra el plan de guerra de baja intensidad de los gringos al perder  a su mejor estratega militar y el más admirado por los norteamericanos.
[7] Amaya, Rufina, Danner, Mark, Consalvi, Carlos Enrique,  Luciérnagas en el Mozote, Ediciones Museo de la Palabra y la Imagen , novena edición , Pág.156
[8] Es la sobreviviente que logro escapar de los militares, y de las principales testigos, quien hasta los días de su muerte en el 2007, no logro ver que se hiciera justicia, pero su legado histórico de los relatos de la masacre están presentes en la memoria de los que siguen luchando contra la impunidad.
[9] Luciérnagas en el Mozote. Op. Cit
[10] Fotografía tomada días después que la guerrilla logro desalojar al ejército mediante maniobras militares en la zona.
[11] Luciérnagas en el Mozote. Op. Cit Pág. 118
[12] Informe de Tutela Legal del Arzobispado. Op. Cit