martes, 10 de diciembre de 2013



El Mozote 11 de diciembre de 1981: a 32 años de la masacre de más de mil campesinos en  el salvador, las victimas siguen clamando justicia.
 
 Rudis Yilmar Flores Hernández
Sociólogo de la Universidad de El Salvador

1-      ASCENSO HISTORICO DEL MILITARISMO
En El Salvador la situación de injusticia ha existido durante centenares de años; por siglos la mayoría de la población ha permanecido y aún permanece privada de una alimentación adecuada, atención médica, una vivienda digna, con poco acceso a la educación, empleo y un salario digno para sobrevivir.
Es necesario reconocer que esta injusticia se fundamenta en un proyecto de la clase dominante con licencia para asesinar y reprimir cualquier intento de cambio por parte del pueblo, así como para aplastar toda exigencia de justicia; sin embargo a lo largo de toda la historia este pueblo desarrollo grandes esfuerzos por liberarse de la opresión y de la injusticia, teniendo un costo de decenas de miles de sus mejores hijos entre campesinos, obreros, estudiantes.
La dictadura militar, como forma de Estado, se fundamentó desde 1931, en una alianza entre una fracción ultraderechista de la Fuerza Armada y la oligarquía. En el transcurso de más de medio siglo esta alianza produjo más de 150 mil víctimas producto de la violencia armada directa y cientos de miles a causa del hambre, enfermedades. El golpe de Estado de 1931, propició la instauración del general Maximiliano Hernández Martínez, y el comienzo de una etapa represiva en contra de los líderes y bases del Partido Comunista Salvadoreño, en su mayoría conformado por campesinos y grupos indígenas, culminando con la masacre de 1932.[1]
El rol político de los sindicatos y de los movimientos sociales en el devenir histórico obligó a los gobiernos dictatoriales a establecer nuevos mecanismos de control político, pasando a conformar una dictadura militar orgánica, que con el devenir de los años se apadrinó de los partidos políticos para mantener el control represivo del Estado. En este escenario la oligarquía terrateniente configura un sistema electoral susceptible de controlar en caso de emergencias la Asamblea Legislativa por un solo partido político, no existiendo representación proporcional, y la institucionalidad militar era puesta en función de la preservación del sistema.
En los años 70s, se generó en el país una situacion de intensa conflictividad social y politica, vinculada no solo con el empeoramiento de las condiciones de vida de los sectores populares, si no, la exclusion politica de la que hicieron gala los gobiernos del coronel Arturo Molina y el general Carlos Humberto Romero. Estos militares llegaron al ejecutivo tras fraudes electorales en 1972 y 1977 respectivamente.
Este escenario no resultó ser prometedor para las distintas fuerzas politicas durante la decada de los 70s, inclusive dentro  de las filas castrenses muchos militares se inclinaron por la via militar como factor de cambios y otro sector radical opto por la institucionalizacion, lo que condujo a un golpe militar en 1979 y la instauracion de un grupo de oficiales jovenes y civiles en la junta revolucionaria de gobierno, lo que propició la finalizacion de las dictaduras de caracter organico.
A partir de la década de los años 80, las fuerzas armadas sufrieron una transformación cualitativa. La intervención norteamericana, cuyo objetivo fue preservar su hegemonía en la región, aunque se modificara la forma de dominación y cambiaran algunos autores políticos del bloque de poder en el país, la cúpula militar desplazó a la fracción oligárquica dando espacio a la conformación de un régimen que se caracteriza como dictadura militar contrainsurgente.
El Salvador se convirtió así en un nuevo modelo de dictadura contrarrevolucionaria con enmascaramiento político muy complejo y sofisticado: paso a ser el plan piloto de la estrategia  de guerra de baja intensidad, que combinó tres elementos, la ejecución de un genocidio ( 50 mil muertos y un millón de desplazados entre 1980  y 1981) como factor de contención del movimiento revolucionario; segundo el escalamiento militar de la guerra asumiendo Estados unidos el control total del ejército salvadoreño; una fachada civil para el gobierno, es decir, discurso demagógico, reformas e intentos de reformas, para ganar al pueblo que estaba masacrando. El punto de partida de este nuevo modelo de dictadura fue el pacto entre el partido Demócrata Cristiano y el ejército patrocinado por EEUU, el presidente José Napoleón Duarte y los demócratas cristianos se comprometieron a dar mano libre al ejército y garantizar que la matanza no solo no fuera obstáculo para continuar con la ayuda externa si no que tendía a mejorarse y el gobierno no se vería aislado completamente.[2]
En una acción simultánea, los norteamericanos escalaban la guerra e intervenían en el país; los militares ejecutaban el genocidio y Duarte confundía al mundo. La dictadura militar de nuevo tipo se ponía en marcha: gobierno civil de fachada, sin ningún poder real, el poder en manos de los militares y la soberanía en manos de los norteamericanos que bajo el esquema de guerra de baja intensidad legitimaban el modelo de reformas, procesos electorales viciados, nueva constitución y el juego político limitado, todo esto para darle cobertura al contenido esencial a su plan que fue la acción contrarrevolucionaria justificada en el marco de la supuesta seguridad de los EEUU y poder salvar a su principal aliado la oligarquía terrateniente.
Si comparáramos las dictaduras tradicionales anteriores con los que significó el modelo contrainsurgente a partir del pacto PDC ejército en  enero de 1980, se producen los siguientes datos: durante el periodo del Partido Demócrata Cristiano fueron asesinados más salvadoreños que en todas las dictaduras anteriores, se produce el nivel de empobrecimiento del pueblo más grande de la historia, los niveles de corrupción se profundizan  y se produce una pérdida de la soberanía, superando la dependencia de las dictaduras tradicionales.
El escalamiento de la  confrontación armada se convierte en una alternativa para la política exterior de los gringos, en términos tecnológicos, en El Salvador se utilizó toda la tecnología militar y el armamento que poseían los norteamericanos en ese momento para guerras irregulares ya que por la dimensión de la guerra les resultaba difícil la aplicación de armamento convencional de mayor poder destructivo, los mismos asesores norteamericanos  reconocen en su momento que haber dotado al ejercito de armamento aéreo generó un nivel de dependencia, acomodamiento y debilidad de las Fuerzas Armadas. Se utilizó armamento de infantería más avanzado para guerras irregulares, los aviones cazabombarderos más modernos y apropiados, los helicópteros de transporte y apoyo de combate, los sistemas de comunicación y radio rastreo más sofisticados existentes en Centroamérica, piezas de artillería con el alcance y volumen de fuego adecuado a la dimensión del territorio y teatro de operaciones, con este nivel de equipos militares los EEUU provocaron más de 70 mil muertos, cien mil desaparecidos un millón de desplazados.[3]
La utilización de todo este armamento y contar con un ejército de más de 60 mil hombres y grupos paramilitares llamados defensas civiles, figuro la ejecución de un genocidio a través de sus batallones de reacción inmediata como el Arce, Belloso, Atlacatl, Atonal  y mostraron su incapacidad de derrotar militarmente a un ejército guerrillero que no alcanzaba mas de los 7 mil militantes diseminados en los distintos frentes de guerra y un amplio movimientos de masas que libra su lucha en las calles, fabricas, en el campo.
Durante la década de los años de 1980 se generalizaron los crímenes perpetuados por los escuadrones de la muerte se trataba de estructuras clandestinas de represión, cuyo accionar consistía en el secuestro, tortura y ejecución de sus víctimas. Los escuadrones de la muerte funcionaron en casi todas la unidades militares de la época a través de las secciones de inteligencia; pero se estructuraron en combinación con grupos civiles o fueron impulsados exclusivamente por civiles de poder económico bajo la tolerancia y conveniencia del Estado.

2-      EL MOZOTE: OPERACIÓN RESCATE, TIERRA ARRASADA[4] (se estima que el ejército asesino a más de 1,000 campesinos)
Morazán es un departamento ubicado en el oriente del país, limita al norte con la republica de Honduras, al sur y al oeste con el departamento de San Miguel y al sur y al este con el departamento de la Unión; cuenta con una extensión territorial de 1,447 kilómetros cuadrados.
El cantón el mozote está ubicado en el municipio de Meanguera departamento de Morazán, a tres kilómetros al sudoeste de Arambala, con un pequeño centro municipal que en 1980 tenía 200 habitantes aproximadamente,  constituida como muchas regiones del país en  una zona agrícola con predominancia la agricultura de subsistencia y el henequén que se convertía en una fuente de ingreso durante la temporada seca, extrayendo el mescal para la fabricación de cintas para lazos, hamacas y de bienes ya indicados, las  familias campesinas contaban con bajos niveles de educación, salud y sin posibilidades de una vivienda digna, gran parte de la población durante el fin de año emigraban a otras regiones del país a la recolección del café y a las cortas de algodón. [5]
El mozote y otros cantones y caseríos entraron en los anales de la historia, en diciembre de 1981, la guerra llegó al norte de Morazán. “La ofensiva final” de mediados de enero por parte del movimiento revolucionario en la capital salvadoreña no llevo a un desenlace militar de manera rápida y eso marco un proceso que se convertiría en una guerra popular prolongada que se extendería de la ciudad al campo, consolidando los distintos frentes de guerra, por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. El norte de Morazán fue zona de guerra desde octubre de 1980, muchos campesinos y de manera particular los terratenientes abandonaron el área, trasladándose a las ciudades o a los campos de refugiados en Colomoncagua Honduras.
La masacre del mozote es uno de los ejemplos más brutales de una estrategia militar aberrante, mediante la cual la FAES, se propuso el exterminio de campesinos a través de la perpetración de ejecuciones masivas de pobladores civiles, sin distinción de sus víctimas, fuesen niños, niñas, personas adultas mayores o enfermos. El 10 de diciembre de 1981, en el caserío el Mozote dio inicio un operativo militar con más de 4 mil efectivos militares pertenecientes a cuerpos de seguridad como la Policía Nacional, la Guardia Nacional, Policía de Hacienda, patrullas de defensa civiles y las fuerza elites de la FAES como el batallón Atlacatl, unidades de la Tercera Brigada de Infantería y del Centro de Instrucción de comandos de San Francisco Gotera denominado tierra arrasada, que comprendía el establecimiento de un cerco militar desde muchos kilómetros de distancia en las entradas de las distintas localidades con restricciones precisas de no permitir la entrada de vehículos y personas ajenas a las zonas conflictivas como los periodistas  y a la Cruz Roja Salvadoreña.
El caso del Mozote fue registrado como el proceso más ilustrativo de la estrategia militar genocida propuesta por Washington al igual que otros asesinatos masivos como la masacre del rio Sumpul (Chalatenango 1980) y de Calabozo en San Vicente en 1982, esta última consumada por el coronel Domingo Monterrosa Barrios, quien murió en octubre de 1984 en una emboscada guerrillera.[6]
En una ocasión de la conmemoración de la masacre, Rufina Amaya una de las sobrevivientes relataba la forma de cómo se dieron los acontecimientos, el 11 de diciembre de 1981 llegó una gran cantidad de soldados pertenecientes al Batallón Atlacatl, entraron como a las seis de la tarde y nos encerraron. A otros los sacaron de sus casas y los tendieron en la calle boca abajo, incluso a los niños y les quitaron todo el dinero, los collares, a las siete de la noche nos volvieron a sacar y comenzaron a matar a algunas personas. A las cinco de la mañana pusieron en la plaza una fila de mujeres y otra de hombres, frente a la casa de Alfredo Márquez, así nos tuvieron en la calle hasta las siete.  Los niños lloraban de hambre y de frio, porque no andábamos con que cobijarnos.[7]
Mientras se ejecutaba el genocidio, se desarrollaba una campaña mediática por parte de los medios de comunicación en poder de la clase dominante, radiales, televisivos y escritos como la Prensa Gráfica, El diario de Hoy, difundían al mundo el impacto que estaría teniendo  en ese momento el operativo antiterrorista, y que según los militares buscaba el exterminio de células guerrilleras diseminadas en el norte de Morazán y que en informes preliminares el ejército estaba derrotando militarmente a la guerrilla, ocasionando una gran cantidad de muertos. Estos medios encubrían el asesinato de campesinos y vendían la idea al mundo y a la propia administración Reagan que en poco tiempo lograría acabar con la insurgencia.
Rufina[8] sostiene que a las siete de la mañana aterrizó un helicóptero, frente a la casa de Alfredo Márquez, se apearon un montón de soldados y entraron donde estábamos nosotros, traían unos cuchillos de dos filos y nos señalaban con los fusiles. Entonces encerraron en una ermita a los hombres. Nosotros decíamos que tal vez no nos iban a matar. Como la ermita estaba enfrente veíamos lo que estaban haciendo con los hombres. Ya eran las diez de la mañana. Los tenían maneados y vendados y se paraban sobre ellos: a algunos ya los habían matado a esos los descabezaban y los tiraban al convento. A las doce del mediodía terminaron de matar a todos los hombres y fueron a sacar a las muchachas para llevárselas a los cerros, las madres lloraban. A las cinco de la tarde los soldados terminaron de matar a las mujeres, algunos soldados se resistían a matar los niños, pero las ordenes que traían era de no dejar vivo a nadie, procediendo a la masacre de seres inocentes, los niños gritaban mamá me están matando, me están ahorcando, nos están metiendo el cuchillo. Después de perpetrado la ejecución masiva los soldados pasaron con los matates de tusa de maíz y una candela prendida, y le pusieron fuego a las casas donde estaban los muertos, se oía el llanto de un niño dentro de la fogata, un oficial le dijo a un soldado “anda ve que a ese hijueputa no lo has matado” al ratito se oyeron los balazos.[9]
Sin resistencia alguna, todos estos pobladores hombres, mujeres y niños fueron ejecutados deliberada y sistemáticamente en grupos; primero fueron torturados y ejecutados los hombres, luego las mujeres y por último los niños en el mismo lugar donde se encontraban encerrados. La cifra de muertes aumenta si se toma en cuenta que una buena cantidad no fue identificada por el asesinato de familias completas.
[10]En medio de este operativo militar se registraron masacres en otros cantones y caseríos como el cantón la joya donde se cometieron más de veinte muertes el 12 de diciembre, treinta en el caserío la Ranchería y los Moradores del caserío los Toriles, el día 13, a los pobladores del caserío Jocote Amarillo y del cantón Cerro Pando, más de quinientas víctimas identificadas perecieron en el Mozote y otros caseríos. Muchas más hasta el momento no han sido identificadas. De estas masacres aparte de Rufina Amaya existen otros sobrevivientes y testigos que posteriormente vieron los cadáveres que fueron dejados insepultos. En el caso del mozote fue plenamente comprobada con la exhumación de los cadáveres en 1992.
En enero de 1982 en un reportaje del periódico The Washington Post, titulado Campesinos “Salvadoreños describen asesinatos masivos” se relataba la forma de cómo se desarrollaron los acontecimientos después de un recorrido que la reportera Alma Guillermo Prieto realiza en la zona encontrando los escombros de las casas de adobe y decenas de cuerpos en descomposición entre los escombros a pesar de haber transcurrido un mes del incidente y logra entrevistar por primera vez a Rufina Amaya.
El reportaje de Raymond Bonner para el The New York Time quien logró entrar a la zona conflictiva después de una solicitud hecha al FMLN incorpora datos sobre las primeras estimaciones de los muertos, relatos de sobrevivientes y de imágenes vistas de calaveras carbonizadas y huesos de decenas de cuerpos enterrados bajo techos quemados, vigas y tejas destrozadas. Se registran en ese momento 733 de un listado recabado por los campesinos donde la mayor parte eran niños mujeres y ancianos. Por su parte el FMLN denunciaba a través de Radio Venceremos  pedía a la Cruz Roja Internacional, a la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos y a la prensa internacional para que verificaran el genocidio de más de novecientos  campesinos, pidiendo a estas organizaciones convertirse en los ojos de la conciencia mundial.
Mucha población joven se salvó de  morir por no encontrarse en el lugar ya que por ser periodo de recolección de la producción de café y algodón se encontraban principalmente en el occidente del país y en la zona sur oriental considerada como la región más importante en la producción agrícola.
Bajo las administraciones tanto de la Junta Revolucionaria de Gobierno de (1979-1982), del presidente provisional Álvaro Magaña de (1982-1984), del Presidente José Napoleón
Duarte  (1984-1989) y Félix Alfredo Cristiani (1989-1994), el Estado negó la masacre y  otras que se desarrollaron en otras regiones del país incluyendo el asesinato de seis sacerdotes jesuitas y sus dos ayudantas  en 1989, en ocasión de desarrollar el FMLN una ofensiva militar que demostró el doble poder militar y acelero las condiciones para la firma de los acuerdos de paz.

3-      EL MOZOTE NUNCA MÁS.
En un esfuerzo por esclarecer los hechos y condenar a los responsables de tan abominable crimen el campesino Pedro Chicas Romero, residente de la Joya, quien se había escondido en una cueva en las montañas cercanas a su pueblo mientras los soldados mataban a sus familiares y vecinos, bajó a San Francisco Gotera y presentó una demanda criminal en el Juzgado de primera instancia, acusando al batallón Atlacatl de ser el responsable de la matanza del Mozote y de los pueblos aledaños. El señor Chicas le solicito al Juez Federico Ernesto Portillo que investigara y castigara a los responsables. Entre los primeros testigos que se presentaron a declarar se encontraba Rufina Amaya[11]
El 30 de octubre de 1990, Tutela Legal del Arzobispado presentó una petición a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre la responsabilidad del Estado salvadoreño por la flagrante violación a los derechos Humanos de más de mil campesinos asesinados en la operación rescate conducida por el Teniente Coronel Domingo Monterrosa Barrios.
Un punto de quiebre en la subjetividad de los hechos se produce en 1992, cuando un grupo de antropólogas forenses argentinas comienzan las exhumaciones y después de 35 días de excavar encontraron 143 restos, identificando que fueron sepultados en el mismo momento y asegurando que solo 12 eran adultos y los demás niños menores de 12 años. El informe de balística efectuado en la habitación donde murieron los niños y sus alrededores determino que se encontraron 263 casquillos de balas provenientes de 24 armas diferentes y, de esos disparos efectuados, 240 proyectiles habían impactado en los cuerpos de los niños. Un porcentaje de acierto demasiado alto para una situación de fuego cruzado. Además, los casquillos fueron encontrados solo en dos lugares, cerca de la ventana y de la puerta. Es decir, fueron ametrallados a corta distancia. La única posibilidad es que los niños murieron arrinconados en una esquina de la habitación, mientras les disparaban desde esos dos lugares, porque los únicos impactos de bala que se encontraron estaban en el piso y en el lado interior de las paredes y ninguno en la parte exterior.
La conclusión de los forenses es que los niños no murieron de un enfrentamiento de fuego cruzado sino que fueron fusilados a corta distancia, esto se fundamentó en el hallazgo de proyectiles que después de atravesar a las víctimas se incrustaron en el suelo y no se descartó que más de algún militar por la estatura de los niños se pararan sobre ellos y les dispararan.
Estos hechos desmentían al mundo que no se trataba de un cementerio guerrillero, ni de niños guerrilleros muertos o de población civil que murió producto del fuego cruzado entre soldados y guerrilleros como lo afirmaba el Instituto de Medicina Legal o de una campaña contra el gobierno para un posible recorte de la ayuda norteamericana, se trataba de un genocidio ejecutado por militares,  financiado por los dólares norteamericanos y que quedaron evidenciados en el informe de la Comisión de la Verdad.  
Es importante destacar que en el contexto de los acuerdos de Paz firmados en el Castillo de Chapultepec México, surge la comisión de la verdad para dar seguimiento a las más graves violaciones a los derechos humano cometidos durante el conflicto armado. Dicha comisión se encargó de recibir todas las denuncias que en su mayoría ocurrieron principalmente entre 1980-1981 con la puesta en marcha del plan de contrainsurgencia conducido por Washington que contemplaba la ejecución de civiles que presentaran sospechas de ser parte de las estructuras revolucionarias. El caso de la masacre del Mozote fue registrado como el caso ilustrativo de esta tragedia militar genocida, también fueron documentadas en el informe final los casos del Rio Sumpul (Chalatenango 1980) y del Calabozo (San Vicente 1982), esta ultima perpetrada por el Batallón Atlacatl al mando del Teniente Coronel Domingo Monterrosa.
La comisión dictaminó sobre el patrón de los operativos antiguerrilleros, ejecutaron a campesinos, hombres, mujeres y niños que no habían opuesto ningún nivel de resistencia, simplemente por considerarlos colaboradores de los guerrilleros. El número de ejecuciones denunciadas de individuos y grupos fue tan elevado y muy fundamentado por la comisión que los llevo a descartar toda posibilidad de que se tratara de incidentes aislados o de exceso de los soldados o de sus jefes militares. Todo comprueba que se trato de un patrón de conducta basado en una estrategia deliberada de eliminar o aterrorizar a la población campesina de la zona. La comisión considero también que a pesar de las incesantes denuncias de los campesinos y de organismos defensores de los derechos humanos, no hay evidencia por parte del Estado de desarrollar una profunda investigación, las autoridades se dedicaron a calificar este tipo de denuncias de propaganda calumniosa.[12]  
Entre el 11 y 12 de diciembre de 1981 aproximadamente más de 1000 personas  que habitaban los cantones del Mozote, la Ranchería, Jocote Amarillo, Los Toriles, Cerro Pando    fueron ejecutadas extrajudicialmente por miembros del batallón Atlacatl de la FAES , de las víctimas de la masacre la mitad eran niños y niñas  muchos de ellos de tan solo días y meses de edad, no existe  duda del carácter indiscriminado de  las masacres de la crueldad  con las que fueron perpetradas y de sus duras consecuencias , tampoco existe duda de su planificación previa en las más altas instancias militares, ni sobre la finalidad que perseguía exterminar a la población civil que habitaban en esa zona.
Pasado más de 30 años estas masacres persisten en la impunidad, no existe ningún esclarecimiento judicial ni menos se han identificado, procesado y sancionado a los responsables, las investigaciones permanecen archivadas desde casi veinte años. Tras un sobre seguimiento dictado como consecuencia  de la vigencia de la Ley de Amnistía general, mal llamada  para la consolidación de la Paz, al día de hoy esta ley sigue siendo la principal fuente de impunidad que impide la obtención de justicia por estas masacres y por otras graves violaciones a los derechos humanos cometidos durante el conflicto armado.
El Estado negó los hechos por décadas, sin embargo en respuesta a las peticiones hechas por Tutela Legal del Arzobispado y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), la Corte Interamericana de justicia en el periodo 45 de sesiones extraordinarias desarrollada en Guayaquil Ecuador, desarrollo el 23 de abril de 2012 la audiencia orientada a esclarecer las responsabilidades del Estado salvadoreño en esta masacre, que cobró la vida de infantes, mujeres y personas de la tercera edad. Durante la mañana en   de la audiencia Dorila Márquez en su testimonio relato sobre el operativo tan inesperado la poca responsabilidad de Estado hasta la fecha en brindarles asistencia médica y su mayor deseo de justicia, María del Rosario López quien describe como entro el ejército y fueron asesinados 22 miembros de su familia y debió huir a los cerros vecinos, donde vivió oculta por seis años, sus familiares fueron enterrados en el patio de su casa siete días después que el ejército abandono las zona y Margarita Chicas que por su parte narra cómo mataron a su esposo, y relato la forma de cómo se dio la ejecución, los militares preguntaban a los campesinos como les gustaría morir, sentados  o parados.
Cuando las victimas dicen “el mozote nunca más” se remite a que haya justicia, ellos plantean que no quieren venganza, no tenemos odio, lo que deseamos es que esto no vuelva a ocurrir y queremos la verdad para que los individuos y las sociedad salvadoreña puedan empezar a reconstruir su tejido social y la creación de una política integral de reparaciones en el que se puedan reparar a todas las víctimas, es indispensable el cumplimiento de las recomendaciones de la comisión de la verdad. Es necesario comenzar a dar visibilidad a las victimas creando una institucionalidad de política integral de reparación que conlleve a una atención psicosocial, un proceso reparador que les dignifique.
En enero de 2012, en el marco de la celebración del XX aniversario de los acuerdos de Paz y a 31 años de la masacre el presidente Mauricio Funes quien llegó al ejecutivo a través del frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), un partido de Izquierda y tras reconocer los hechos, realizo   un acto público en el cantón el Mozote donde aprovecho para pedir perdón en nombre del Estado salvadoreño por la masacre. Este gobierno es el único desde que se cometieron los crímenes en aceptar su responsabilidad, al ser la Fuerza Armada una Institución Estatal y responsable de la ejecución y represión contra civiles en el marco del conflicto armado.
Funes pidió perdón, reconoció la matanza y dictamino que era el inicio del camino hacia  la justicia, en virtud de esto resolvió instruir como comandante general de las Fuerzas Armadas a una revisión a la luz  de aceptar la culpabilidad del papel histórico de la FAES y ordena no seguir desarrollando culto por a personajes como el Coronel  Monterrosa con cuyo nombre se identifica la Tercera Brigada de Infantería con sede en la ciudad de San Miguel y a otros militares que estuvieron muy vinculados a graves violaciones a los derechos humanos.
Ante la Corte Interamericana de Justicia la delegación del Estado Salvadoreño no intervino en ningún momento para interrogar a las tres testigos, una vez concluido los testimonios reconocen la dignidad y valentía de ellas. Declaran que del Estado considera el contenido de sus deposiciones como la verdad de lo ocurrido y trae a cuenta que su aceptación de responsabilidad conlleva al pedido de perdón por el daño inconmensurable por los hechos perpetrados por agentes estatales con tanta crueldad. El pedido de perdón hecho por la comisión gubernamental es extensivo tanto a las testigos como a las víctimas, y familiares sobrevivientes de estas masacres.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

AMAYA, Rufina, MARK Danner  y HENRIQUEZ Consalvi Carlos:   Luciérnagas en el Mozote El Salvador, Editorial Museo de la Palabra y la Imagen Novena Edición 2011.

BINFORD LEIGH: El Mozote Vidas Y Memorias. UCA Editoriales S/P

RESISTENCIA SALVADOREÑA: Boletín Venceremos, Documento de la Resistencia  Salvadoreña. 1986 “Los Sectores Populares, tienen su opción, la opción de la Democracia, por el fin del militarismo, la opción Popular Democrática y Revolucionaria”

RESISTENCIA SALVADOREÑA: Documento de la Resistencia Salvadoreña, de  circulación interna, 1987, “Insurrección Popular: Deseo o Realidad de la Lucha Social”.

RESISTENCIA SALVADOREÑA: Boletín “Venceremos”  del Frente Farabundo Martí para la  Liberación Nacional, La Impunidad de la Fuerza Armada y la Desmilitarización del País 1990.

RESISTENCIA SALVADOREÑA: Boletín “Venceremos”  del Frente Farabundo Martí para la  Liberación Nacional, Historia de la Lucha Armada en El salvador.

TUTELA LEGAL DEL ARZOVISPADO DE SAN SALVADOR, EL SALVADOR: Informe de la masacre del Mozote presentado en 1991.

YAÑEZ Sol. Dra. En Psicóloga Social,  Entrevista realizada en el Mozote el 26 de mayo de 2012 a la 1:30 de la tarde  en la presentación de los avances del caso ante la Corte Interamericana de Justicia,





[1] Boletín Venceremos, Documento de la Resistencia Salvadoreña. 1986 “ Los Sectores Populares , tienen su opción , la opción de la Democracia, por el fin del militarismo, la opción Popular Democrática y Revolucionaria”
[2] Documento de la Resistencia Salvadoreña, de circulación interna, 1987, “Insurrección Popular: Deseo o Realidad de la Lucha Social”.
[3]  Documento de la Resistencia Salvadoreña, Óp. Cit
[4] Este tipo de operativos militares eran desarrollados por el ejército en las zonas rurales y tenían como objetivo exterminar a la población, consistía en asesinar a todo ser viviente, hombres, mujeres, niños, incluyendo gallinas, perros, cerdos, ganado y destruir todo vestigio de construcción, el objetivo era quitarle el “agua al pez” como lo reconocen los militares.
[5] Binford,  Leihg, El Mozote  “vidas y Memorias” Editoriales Universidad Centroamericana (UCA). Págs. 171
[6] Con la muerte de Monterrosa y de siete oficiales más se quiebra el plan de guerra de baja intensidad de los gringos al perder  a su mejor estratega militar y el más admirado por los norteamericanos.
[7] Amaya, Rufina, Danner, Mark, Consalvi, Carlos Enrique,  Luciérnagas en el Mozote, Ediciones Museo de la Palabra y la Imagen , novena edición , Pág.156
[8] Es la sobreviviente que logro escapar de los militares, y de las principales testigos, quien hasta los días de su muerte en el 2007, no logro ver que se hiciera justicia, pero su legado histórico de los relatos de la masacre están presentes en la memoria de los que siguen luchando contra la impunidad.
[9] Luciérnagas en el Mozote. Op. Cit
[10] Fotografía tomada días después que la guerrilla logro desalojar al ejército mediante maniobras militares en la zona.
[11] Luciérnagas en el Mozote. Op. Cit Pág. 118
[12] Informe de Tutela Legal del Arzobispado. Op. Cit                                                                                                         

miércoles, 10 de abril de 2013


El Salvador: Las Viejas Prácticas de la Derecha  Salvadoreña en el Concurso del Terrorismo Internacional

Rudis Yilmar Flores Hernández[1]

No resulta extraño que la oligarquía salvadoreña este siendo señalada nuevamente por las autoridades del gobierno venezolano de la participación directa en actos de terrorismo con el objetivo de desestabilizar el proceso  democrático construido por el comandante Chávez y su pueblo durante los últimos catorce años.

No está de más recordar que en el pasado reciente en El Salvador se han generado  planes terroristas apadrinados por la política de agresión de Estados Unidos  para atentar contra la vida de presidentes que se resisten a continuar bajo el dominio del imperio y dispuestos a construir nuevos modelos de sociedad no congruentes con el capitalismo, fundamentados en la democracia participativa y la visión de la construcción de la patria grande mediante procesos integracionista como lo soñó Martí, Bolívar y el presidente Chávez.

Durante muchos años que la derecha controló el poder, inclusive durante la guerra civil, en el periodo del presidente Duarte, quien abanderaba el plan de contrainsurgencia de los gringos, contrataron al terrorista internacional Luis Posada Carriles después de fugarse de una cárcel de Venezuela acusado de ser el actor intelectual del atentado contra el  avión de Cubana de Aviación en 1976, donde perdieron la vida 76  personas.

Los pasos de Posada Carriles  por El Salvador están fundamentados, contratado como asesor se le permitió vivir en las bases militares conducidas por asesores norteamericanos y usar vehículos blindados del ejército Salvadoreño, se le otorgó una fe de bautismo, partida de nacimiento y una cedula de identidad personal obtenida en la Alcaldía de Tecapán en el departamento de Usulután a nombre de Franco Rodríguez Medina, en  la Alcaldía de Ilopango también obtuvo una cedula a nombre de Ramón Medina Rodríguez. Estando destacado en la base aérea de Ilopango  planificaba sus operaciones para ayudar a la contra nicaragüense en el envió de armas  y contrataba y entrenaba a mercenarios salvadoreños como Cruz León, Otto Rodríguez Llerena y Francisco Chávez Abarca   muy ligados al gobierno de derecha y que posteriormente participarían en actos terroristas en La Habana y Venezuela. En  los años 90 Cuba a través del comandante Fidel Castro reveló mediante informes de inteligencia toda la red de contactos y apoyos en El Salvador, señalando al gobierno salvadoreño de darle cobijo.

En una ola de atentados con bombas en hoteles en la ciudad de la Habana que dejaron como saldo un turista italiano muerto y varios heridos. Al ser arrestados, los actores materiales confiesan ser salvadoreños. Ernesto Cruz León fue el actor de seis de las diez bombas que explotaron en centros turísticos, desarrollando su primera operación el 12 de julio del 97, regresando a El Salvador   el 14 del mismo mes dejando cuantiosas pérdidas materiales en infraestructuras y victimas humanas. Para cumplir una segunda misión regreso a finales de agosto del mismo año y tras los atentados resultó muerto un empresario italiano y causando heridas en residentes y turistas extranjeros. Cruz León después de su captura atestigua haber sido contratado por Francisco Chávez Abarca mano derecha de   Posada Carriles.

El Salvadoreño Otto Rodríguez reclutado por Carriles participo en agosto del 97  en un atentado contra el hotel Habanero Meliá Cohíba, quien por el cumplimiento de esta misión recibió 1,000.00 dólares. Rodríguez regresa a la isla 10 meses después del atentado con la orden de ejecutar otra misión introducir en Cuba 1,519 gramos de explosivos C 4, dos detonadores y dos relojes para activar los explosivos, siendo detectado en el aeropuerto y detenido por agentes aduaneros. Ambos terroristas salvadoreños muy ligados a sectores de poder económico fueron condenados y hoy pagan  cadena perpetua en Cuba.

En el 2010 fue detenido en Venezuela Francisco Chávez Abarca, acusado de ser la mano derecha de Carriles y de la autoría de varios atentados con explosivos en Cuba en los años 90s y en Venezuela intentaría en el 2010 asesinar a presidente Chávez, en El Salvador estuvo detenido durante dos años por ser líder de una banda que se dedicaba a robar vehículos, la justicia evito dar sentencia por los crímenes internacionales que se le acusaban.

Abarca y 21 miembros de su banda fueron arrestados bajo cargos de robo de automóviles y estafa. Las autoridades aseguraron entonces que se trataba de "una de las principales estructuras del crimen organizado dedicadas al robo y hurto de vehículos a nivel nacional y centroamericano”.

El 28 de octubre del año 2007, un juez liberó a Chávez Abarca pese a sus actividades delictivas. Sin embargo, nunca tuvo que responder por su papel como principal cómplice de Luis Posada Carriles en una campaña contra Cuba que no se mencionó ante los tribunales salvadoreños a pesar de repetidas denuncias.

El 21 de diciembre del 2010 Abarca fue condenado a 30 años de privación de libertad  por la Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado Provincial Popular de la Ciudad de la Habana. Las declaraciones demostraron cómo el acusado reclutó, adiestró, organizó y financió a ciudadanos guatemaltecos y salvadoreños que viajaron a Cuba a finales de la década del 90 para continuar instalando artefactos explosivos, tal como él mismo lo había hecho previamente en hoteles de la capital cubana.

Estos acontecimientos dan fe de la clara vinculación  y participación directa de la derecha salvadoreña con el terrorismo internacional auspiciado por el imperialismo. Recientemente  el 6 marzo el canciller venezolano Elías Jaua en una entrevista exclusiva con tele SUR dio a conocer el resultado de investigaciones de organismos de inteligencia venezolanos de la relación de la derecha opositora con grupos ultra reaccionarios de Centroamérica con el fin de propiciar un marco desestabilizador en el contexto de las elecciones que según sondeos de opinión dan como favorito a Nicolás Maduro como ganador de los comicios del próximo 14 de abril.

De nuevo la inclusión de la derecha salvadoreña en actos de terrorismo se pone en evidencia en conversaciones filtradas por organismos de inteligencia que delatan la incorporación de mercenarios centroamericanos con una orientación clara de generar condiciones que propicien una mayor embestida de Washington sobre la revolución Bolivariana. Dos salvadoreños se encuentran participando de este plan el Ex-coronel David Koch Arana y Roberto D´aubuisson, actualmente diputado del partido Alianza Republicana Nacionalista, fundada por Roberto D´aubuisson padre, fundador de los escuadrones de la muerte en El Salvador y actor intelectual de la muerte de Monseñor Oscar Arnulfo Romero en marzo de 1980 y hermano de Eduardo D’aubuisson diputado del Parlamento Centroamericano asesinado en el 2007 vinculado al narcotráfico.

Ante las denuncias del gobierno venezolano se encendieron las alarmas en El Salvador varios sectores inclusive de la derecha piden explicaciones y el gobierno ordenó de inmediato a las autoridades de la Policía Nacional Civil salvadoreña que inicien de oficio una investigación y de ser posible judicializarla para deducir responsabilidades y sentar un  precedente que permita la no injerencia de grupos desestabilizadores en los procesos democráticos de otros países como lo hicieron en el pasado mediante prácticas  terroristas tanto en Cuba y Venezuela.

El gobierno salvadoreño del presidente Funes está en la obligación de investigar y de no permitir que se siga utilizando  el Estado salvadoreño como en los 20 años de gobiernos neoliberales donde se utilizo de puente para el terrorismo entre la derecha y mercenarios de otros países.

Es importante destacar la doble moral de los funcionarios de la embajada  gringa en el país que de una manera descarada en los medios locales de derecha rechazan las denuncias del gobierno venezolano argumentando que también a ellos se les acusa de intentar desestabilizar las elecciones del 14 de abril de 2013, razón por la cual consideran sin fundamentos las acusaciones contra el parlamentario salvadoreño D´aubuisson. No obstante los Estados Unidos siguen protegiendo a Posada Carriles prófugo de la justicia panameña, que por  indulto de la ex-presidenta Mireya Moscoso y por orientaciones de la misión diplomática norteamericana fue puesto en libertad después de intentar asesinar al comandante Fidel Castro durante su visita en la cumbre iberoamericana  del 2004. Tiene cuentas pendientes con la justicia  venezolana, cubana y la salvadoreña de su participación directa como agente de la CIA en actos de terrorismo.

 

 

 



[1] Profesor Investigador de la Universidad de El Salvador ( Facultad Multidisciplinaria Oriental, San Miguel), Miembro del Comité Directivo a la Asociación Latinoamericana de Sociologia, Miembro de la Red de Investigadores para la Democracia y la Paz.

Chávez: Muere el Hombre pero Nace la Leyenda

Rudis Flores

 El Salvador

Tu muerte es la expresión de la última batalla que no pudiste vencer, tu muerte no tenia hora ni tarjeta de invitación y llegó en el momento en que tú pueblo alcanza un nivel de madurez sobre la construcción de la patria grande. Hoy miles y cientos de revolucionarios en todo el mundo te lloran y lamentan tu partida, están dispuestos a defender tus ideas, proyectos, tus sueños al igual que los de Bolívar, Martí y a escribir aun con su sangre desde distintas  trincheras  que alumbran la construcción de un nuevo tipo de sociedad.

Nunca un pueblo tuvo cosas tan sagradas que defender como su revolución, su patria, sus derechos, hoy más que nunca tu pueblo necesita tus ideas, tu virtud y todo lo que te hizo hasta hoy luchar contra la injusticia social, contra la oligarquía y la incesante forma de agresión de la política exterior del imperio.

Luchaste  por los pobres, por los explotados, los oprimidos, por un mundo mejor, asumiste tu responsabilidad histórica, no miraste de qué lado se vive mejor sino de qué lado está el deber y que ese es el único hombre práctico cuyos sueños de hoy serán las leyes del mañana, le enseñaste el camino a tu pueblo y a los latinoamericanos, hoy nuestra responsabilidad es doblemente mayor y tenemos que cumplirla.

Desde joven demostraste impecablemente tu dolor ante la injusticia, soportaste las envestidas más grotescas del imperio, supiste encarnar en el corazón del pueblo que después del golpe de estado supo defender a su presidente y demostró la maduración de tu gente envestida de valor y  fuerza contra quienes intentaron derrocarte.

Te convertirás en el guía eterno de tu pueblo y tu semilla germinara en todo el continente, tu   legado no caducara jamás, en la medida que tu pueblo avance se agrandara la fuerza inspiradora de tu espíritu revolucionario, de tus sentimientos de unidad y solidaridad con nuestra América, de tus principios morales profundamente humanos, patrióticos y socialistas.

Es imposible no derramar una lágrima, te llora todo un pueblo y el mundo entero, ahora no estás físicamente, pero resucitaras en la sonrisa de los niños, de los campesinos, de la mujeres, de los trabajadores  y en la patria grande que tu soñaste.

¡“” VIVA VENEZUELA!””  ¡“” VIVA AMERICA LATINA!””  ¡““VIVA CHAVEZ!””

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE COMANDANTE!

martes, 19 de febrero de 2013


EL SALVADOR: UN PARTIDO EN DESCOMPOSICION, UNA CLASE EMPRESARIAL EN DECADENCIA, Y UN PROYECTO ALTERNATIVO DE DESARROLLO.

ARENA Principal Instrumento Político de la Oligarquía

Rudis Yilmar Flores[1]

La historia del pueblo salvadoreño  después de los 191 años de independencia de la corona española estuvieron muy ligados a la consolidación del bloque de poder hegemónico representado hasta la década de los años 90 del siglo XX por la oligarquía cafetalera y en los años posteriores el afianzamiento de la oligarquía financiera que durante los últimos 20 años desde la llegada de Alfredo Cristiani en 1989, Armando Calderón Sol 1994, Francisco Flores,1999 y Antonio Saca 2004 mantuvieron el poder político del Estado,  permitiéndoles impulsar el modelo neoliberal que condujo al país a niveles apremiantes de pobreza.

Durante gran parte de la historia los oligarcas han tenido aliados estratégicos para ejercer su dominio político, los militares por más de 60 años  a través de los golpes de Estado, la represión y  las masacres, consumaban el poder y posteriormente después de la mitad del siglo XX contaron con el apoyo del Partido de Conciliación Nacional cuya característica era las alianzas con los militares para fraguar los golpes de Estado y los fraudes electorales. Es notable que en momentos de particular intensidad de la lucha social estos instrumentos políticos se desgastaran frente a la población y la derecha tenía que recomponerse, es así que en la década de los 80 surge Alianza Republicana Nacionalista, (ARENA)  fundada por el mayor Roberto Dabuison,  máximo representante de los escuadrones de la muerte y defensor de los interese de la clase empresarial.

Alrededor de este partido se fueron configurando bloques de poder hegemónico  a partir de un conjunto de núcleos familiares empresariales que se vinculan entre sí a través de una serie de relaciones familiares y que mantienen además, intereses económicos comunes al controlar conjuntamente empresas importantes de la economía nacional

Todos estos bloques al interior siempre cuentan con un líder que proyecta su liderazgo en distintas áreas de la realidad nacional, gobierno, partido oficial, gremiales empresariales, centros de pensamiento, etc. Lo cual conlleva a una lucha interna por el poder en la toma de decisiones de cómo deben estar repartidos los cargos públicos en el gobierno y el tipo de funcionarios que deben abanderar la lucha  para mantener vigentes los  intereses del sector empresarial.

En el proceso  electoral  del 2009 todos los bloques  estaban preocupados por sostener el poder político, mas y cuando cargaban con un alto grado de rechazo a las políticas neoliberales implementadas por los gobiernos  de ARENA de parte de la población.

Esta preocupación  generó toda una disputa  en la selección del candidato que debía competir para ganar las elecciones presidenciales del 15 de Marzo del 2009. En este contexto comenzaron a surgir candidatos de cada bloque empresarial, por ejemplo en el caso de los Halcones representado por los empresarios industriales y los banqueros, su candidata era Ana Vilma de Escobar  vicepresidenta del país en el periodo de gobierno de Antonio Saca (2004-2009) y actualmente diputada de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

Por el sector de los apóstoles  a quienes se les conoce como los fundadores fue propuesto Hugo Barrera un empresario. Por el sector de los torogoses  que son el grupo empresarial dueños de los medios de comunicación tanto escritos, televisivos y radiales los representaba Francisco Laínez ex canciller de la república en el periodo de Saca. Y el grupo de los palestinos que es un grupo de empresarios de descendencia Palestina al cual pertenece el  ex-presidente de El Salvador Antonio Saca.

Este grupo tuvo una ventaja muy amplia sobre los demás ya que después de tener el control del ejecutivo también Saca era  el presidente del Consejo Ejecutivo de ARENA  y por lo tanto tuvo mucha influencia en la elección interna  del candidato presidencial que dicho partido realiza. Al finalizar la elección fue elegido el candidato de los palestinos  Rodrigo Ávila, muy cuestionado por su papel como director de la  Policía Nacional Civil  y sufriendo la derrota electoral en marzo de 2009 sin poder hasta la fecha recomponerse de la pérdida del ejecutivo en  manos de la clase empresarial.                                                           

La derrota de ARENA  15 de marzo de 2009, trajo consigo una de las peores crisis en la historia de este partido político. La cobertura mediática ha sido amplia e incisiva porque, después de todo, parece una epidemia de nunca acabar. ARENA gobernó desde 1989 hasta finales de mayo de 2009. Durante su mandato también controlo el parlamento desde el cual dolarizo la economía, impulsó los tratados de libre comercio y generó los procesos de privatización de los bienes públicos del Estado salvadoreño.

Es de mencionar que las circunstancias post electorales dificultaron la reestructuración que naturalmente procedía del COENA, hasta entonces presidido por el candidato presidencial  Rodrigo Ávila. Finalmente el bloque de Alfredo Cristiani encuentra un consenso para ser nombrado presidente y lo facultaron para que seleccionara al equipo que lo acompañaría en el organismo rector del partido.

Al tomar posesión los diputados el 1 de mayo de 2009, el COENA tuvo dificultades para determinar quién sería el jefe de fracción, seguramente resultado de lo que se veía venir, un descontento por la configuración de la dirección del partido. Poco después 23 de los 32 diputados de ARENA piden en una carta dirigida al COENA que se reconozca su derecho de participar en la dirigencia del partido. Dicho organismo les niega su gestión argumentando que no puede haber duplicidad en los cargos de diputado y dirigente.

Es importante definir que producto de esta crisis se configuro un escenario político completamente distinto  ya que marco el rumbo en la correlación de fuerzas en la Asamblea Legislativa que se torno  favorable en la aritmética para el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional  (FMLN), logrando conformar un bloque con los disidentes de ARENA, Partido de la Esperanza y el PCN que  por ahora le permiten aprobar decretos muy importantes como la ley de medicamentos que regula a partir del mes de abril de  2013 los precios de los medicamentos y propicia un duro golpe a las farmacéuticas que se han enriquecido a costa de la salud de los más pobres. También entre otras leyes importantes se encuentra el decreto legislativo que facilita el voto en el exterior lo cual pasa hacer un derecho importante para la diáspora salvadoreña  que viven en Estados Unidos y Canadá, que durante varias décadas se han convertido en una inyección considerable para la economía salvadoreña al enviar en remesas más de 4 mil millones de dólares anuales. Con este decreto no solo se reconoce el derecho como salvadoreños si no que también la relevancia  que tienen para  la economía salvadoreña y de una cantidad de familias que construyen diariamente nuevas condiciones de vida después de los estragos causados por el modelo neoliberal.

A menos de un año de celebrarse las elecciones presidenciales del 2014 las divisiones internas siguen estremeciendo no solo al partido de derecha si no a la clase empresarial ligada ha dicho instituto.

Los tecnócratas contratados siguen anclados en la guerra fría y su lucha ideológica se fundamenta en fomentar el miedo contra el comunismo y países como Venezuela y Cuba, en contraposición la población asume madurez y se expresa en los procesos electorales dándole considerables cuotas de poder a la izquierda que por ahora a propiciado cambios significativos en beneficio de los sectores históricamente olvidados por los modelos excluyentes de derecha.

Una Oligarquía Salvadoreña en  Decadencia y un Proyecto Emergente.

El Salvador se caracterizó  durante  décadas  por ser un país eminentemente productor y exportador de materia prima tales como el algodón, el henequén, el café, la caña de azúcar y de productos agrícolas como el maíz, frijoles y cereales, en la mayoría de los casos se trataba de una economía regulada por la participación del Estado y que aun estando en manos de la clase terrateniente se mantenía en vigencia el modelo societal  ya que la mayoría de instituciones públicas eran manejadas por el poder estatal.

Claro está que durante  más de un siglo los oligarcas construyeron un poder político y económico de la estructura salvadoreña que les permitía consolidar su dominio  ya sea a través de los  procesos de expropiación y de acumulación de cantidades de riqueza en detrimento de las condiciones de la clase trabajadora mediante la concentración del poder del Estado que obedecía a sus intereses bajo la complicidad de las dictaduras militares que hasta la finalización del conflicto armado con los acuerdos de paz en 1992 dejaron de ser los guardianes de los intereses del bloque oligárquico.

Esta concentración de poder en pocas manos y la excesiva acumulación de riqueza por las 14 familias y la indiferencia a los problemas sociales de grandes masas de población se tradujeron en los detonantes de las inmensas formas de lucha de los campesinos, estudiantes, obreros, por la conquista de mejores condiciones de vida tanto en el  campo como en la ciudad. Esta forma de lucha propició por parte de los terratenientes  el más  cruel genocidio que se materializa en masacres como la de 1932, donde asesinaron a más de 30 mil campesinos y muchas más perpetradas durante el conflicto armado durante la década de los 80 del siglo pasado.

La guerra civil fue la expresión del cierre de los espacios democráticos, y los años 60-70 y  70-80 marcan las condiciones de una guerra prolongada que culmina con los acuerdos de paz en 1992, que no lograron resolver los problemas estructurales como el tema económico y social,  llevando al país durante los últimos 21 años a un nivel de polarización bajo el enfoque neoliberal que invisivilizo  el papel del Estado, depositándolo en manos de la clase empresarial, generando procesos de privatización de las instituciones públicas y dejando un Estado incapaz de poder actuar sobre su economía.

Con el acenso de la clase empresarial al poder en 1989, se  comenzó a implementar el modelo neoliberal, con una serie de medidas que comprendían el debilitamiento de las funciones del Estado por creer que  era un mal administrador y entorpecía el desarrollo de la sociedad, de aquí que la presión neoliberal de empequeñecerlo para hacer recaer el control y el poder económico de la sociedad a la clase empresarial reduciendo a la clase política al marco jurídico y de “seguridad”

El Salvador experimenta, sin duda alguna, los efectos de  la globalización deshumanizante, marcada por el crecimiento económico, el desarrollo tecnológico, la expansión comercial, el predominio del mercado que cambio de manera radical la forma de vida y la cultura de los salvadoreños, propiciando el individualismo y el hedonismo.

 El modelo neoliberal está agotado, la población pagó el costo de su implementación, se vendieron los bienes públicos que podían generar ingresos  a las arcas del Estado, tenemos una deuda externa de más de 11 mil millones de dólares, más de dos millones de salvadoreños que viven en Estados Unidos y que  le inyectan a nuestra economía más de 4 mil millones de dólares anuales.

Sin embargo hoy en día experimentamos como país un giro estratégico después del triunfo del FMLN en las elecciones presidenciales del 2009, se abren nuevos horizontes en materia de inversión que incomodan los intereses de la derecha empresarial.

El surgimiento del ALBA como contraposición al fallado esfuerzo de los gringos de crear un  Área de Libre Comercio para las Américas, genera expectativas para la mayoría de los países latinoamericanos en una nueva era de relaciones comerciales, de respeto mutuo entre los pueblos y en materia de cooperación  económica y social.

A pesar que El Salvador no es miembro permanente de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América  (ALBA)  y por la importancia de las relaciones que tiene el presidente Chávez con el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN),  dan como resultado programas como la Misión  Milagro que ha contribuido a que más de  seis mil salvadoreños  fueran operados de problemas de la vista de manera gratuita en la Republica Bolivariana, el recibimiento de ayuda en caso de desastres naturales y el convenio de exportación de  crudo a través de ALBAPETROLEOS con precios preferenciales. Alba Petróleos de El Salvador  es la síntesis del nuevo concepto de cooperación entre los pueblos, enmarcada en El ALBA y PETROCARIBE. En él concurren la visión de futuro del Estado venezolano en Concreción de los sueños de Bolívar y Martí por la integración y la Unidad de América Latina.

A partir de  febrero de 2012 se impulsa Alba Alimentos de El Salvador que es un proyecto  con el objetivo de beneficiar a los agricultores, a través de financiamiento, insumos y comercialización. La empresa tiene el objetivo de reactivar 100 mil manzanas de tierra a escala nacional.

Alba Alimentos se convierte en  ayuda a los campesinos salvadoreños, y su proyección es  reactivar la agricultura, la cual fue lacerada y esterilizada por el partido ARENA. El programa de Alba Alimentos consiste en la entrega de semilla, agroquímicos, entre los que podemos mencionar  el sulfato un agroquímico tan vital para el cultivo del maíz y del frijol. Este programa es canalizado a través del FMLN con la ayuda del Gobierno Bolivariano de Venezuela presidido por el presidente Hugo Chávez Frías. Con este proyecto se está logrando que  el campesino pueda sembrar la tierra y elevar los niveles de productividad.

 La cooperación de países como Venezuela permite el desarrollo e intercambio entre  los pueblos de nuestra América, y la alternativa de consolidar un modelo alternativo de desarrollo que tenga como base al ser humano y la preservación de los recursos naturales para las sostenibilidad de las futuras generaciones.

En lo que va del 2013, un año preelectoral de cara a las elecciones presidenciales  del 2014 la Asociación de la Empresa Privada y su instrumento político ARENA han desatado una campaña contra ALBA negocios, acusándola de competencia desleal por los precios preferenciales que tiene por ejemplo los frijoles y el maíz para los pobres, contradiciéndose con las reglas del libre mercado que ellos mismos impusieron con el modelo neoliberal.

Ahora no se trata de si  le gusta o no a la empresa y si acusa a ALBA de lavado de dinero o si atenta contra los intereses de los monopolios o las transnacionales, el país  entró en una nueva fase donde la población comienza a madurar  sobre los beneficios que este tipo inversión le genera, lo manifiestan los pequeños productores que le venden sus cosechas a ALBA alimentos, que tienen mayor remuneración económica y las posibilidades de mayor inversión en la reactivación de la agricultura desaparecida en los 20 años de gobiernos de ARENA.

Estamos frente a una inversión privada con contenido social que trastoca la vieja estructura de poder económico, político y social, favoreciendo el surgimiento de nuevos grupos empresariales con visiones políticas que coadyuvan los pesos y contrapesos que necesita la democracia.

Los tecnócratas contratados por la ANEP se quedaron anclados en el pasado con una vieja campaña de miedo a la población y que no les está dando resultado, En los últimos 15 años América Latina experimenta cambios cualitativos que se expresan en la continuidad y en la madurez de los ciudadanos de ser parte de los cambios que tienen a su base la opción preferencial por los pobres.



[1] Profesor Investigador de la Universidad de El Salvador ( Facultad Multidisciplinaria oriental, San Miguel), Miembro del Comité Directivo a la Asociación Latinoamericana de Sociologia, Miembro de la Red de Investigadores para la Democracia y la Paz.